Novena a la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras.

Dedicamos el rezo del Santo Rosario seguidamente la Novena: (Dentro de su fiesta comienza el 25 de Enero al 02 de Febrero; o cualquier fecha del año) FIESTA: 03 de Febrero.

Comienzo para cada día de la Novena:
En el Nombre del Padre que te escogió, del Hijo que de Tí nació, y del Espíritu Santo
Que te cubrió. Amén.
Ven Espíritu Santo por medio de la dulce y poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María Santísima, tu Amadísima Esposa. Amén.
Madre Santísima, Virgen de Suyapa, tú que fuiste la discípula perfecta, que guardaste en ti la palabra hecha carne y la dejaste germinar en tu vida para dar frutos de redención, enséñanos a ser como tú e intercede ante tu Divino Esposo, el Espíritu Santo para que nos dejemos guiar por Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Amén.
¡Oh Dios Omnipotente y Misericordioso! Ya que nos distes a venerar la imagen de Tu inmaculada Madre, bajo el título de NUESTRA SEÑORA DE SUYAPA, concédenos
propicio que en todas las vicisitudes de nuestra peregrinación en esta vida seamos de tal manera asistidos por la continua protección de la misma Inmaculada, siempre Virgen María, que merezcamos conseguir el premio de tu eterna redención. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos.- Amén.

INVOCACIÓN
Saludemos a María, Hija, Madre y Esposa del Señor.
Alabémosla y ensalcémosla en los siglos de los siglos:
Te saludamos, Virgen pura
Virgen Madre, te saludamos,
te saludamos, Virgen bella,
reina Virgen, te saludamos.
Te saludamos, Virgen pura,
Virgen Madre, te alabamos,
te alabamos, Virgen bella,
reina Virgen, te alabamos.
¡Oh Virgen clementísima, llena de gracia! Saludamos tu Purísima Concepción de la mácula original. Saludamos tu nacimiento con el cual todo el mundo se llenó de gozo y
se regocijaron también los espíritus celestiales. Saludamos tu Virginal Corazón, el cual fue puro y limpio de todo pecado. Saludamos el venerable templo de tu Sagrado albergue, en el cual habitó nuestro Redentor. Saludamos tu Santísima Alma, adornada de todos los dones y gracias que Dios te comunica. Saludamos tu Santísima Vida, en la cual nos diste constante ejemplo de humildad y de todas las virtudes. Saludamos tu Glorioso tránsito a los cielos, porque fuiste elevada sobre todas las criaturas y hecha reina y señora de la creación. Te saludamos, alabamos y bendecimos, Virgen Clementísima, Reina y Madre de misericordia e imploramos tu auxilio y protección.- Amén.

DÍA PRIMERO (25 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre dignísima de Dios.
Te saludamos con todos los SERAFINES, por el Amor Puro que tienes hacia Dios. Te saludamos, Virgen Santísima, espejo purísimo de humildad, que por tus divinas y consumadas virtudes cautivaste el Hijo de Dios y fuiste digna de llevarlo en tu seno. Tú, María, eres la tórtola Castísima, cuya voz resonó dulcemente en el trono del Altísimo. Tú eres la paloma hermosísima, cuyo genio agrado sumamente al Espíritu Santo. Te alabamos, madre y señora nuestra y te suplicamos nos alcances que nuestros corazones se abracen en el ardientísimo fuego del Amor Divino.- Amén.-
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA SEGUNDO (26 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre dignísima de Dios.
Te saludamos con todos los QUERUBINES; por el profundo conocimiento de la Trinidad Beatísima. Te saludamos Virgen gloriosísima, la más esclarecida sobre todas las mujeres, que concebiste al Hijo de Dios, por obra del Espíritu Santo, quedando siempre Virgen, Tú, María, eres la puerta del oriente que vio Ezequiel siempre cerrada, ajena de toda corrupción por lo cual vino al mundo para nuestra redención, el Hijo de Dios hecho hombre. Te alabamos, Madre y Señora Nuestra y te suplicamos nos alcances el verdadero conocimiento de Dios, de tus excelsas virtudes y de las miserias humanas.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA TERCERO (27 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todos los TRONOS, por la morada sosegadísima que el Hijo de Dios tuvo en tu seno. Te saludamos Virgen excelentísima, tesoro de la vida inmortal, cielo abreviado en que resplandeció el sol de la Gloria. Tú María, eres el templo bendito, adornado de la divina gracia y habitación amplísima del que no puede contener los cielos. Tú María, eres el tabernáculo de la divinidad y el paraíso de los ÁNGELES. Te alabamos, Madre y Señora nuestra, apártanos de nuestras pasiones y comodidades para ser santos y salvos.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA CUARTO (28 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todas las DOMINACIONES porque tú eres aquella por cuyo medio le vino al mundo su redención que es Jesús, tu precioso Hijo. Tú María, eres la Virgen llena de gracias y la hermosa del cielo. Tú eres la estrella que nació de Jacob, cuyo resplandor da claridad al cielo y a la tierra, Tú eres la luz agradable de los santos, luz clarísima que alumbra toda la Santa Iglesia y de la cual nació el sol de justicia, Jesús Salvador de los hombres. Te alabamos, Madre y Señora nuestra y te suplicamos nos alcances que seamos de los que con afecto gocemos de los méritos de la redención.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA QUINTO (29 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todos los PRINCIPADOS, porque tú eres, en todas las perfecciones más semejante a Dios que todas las criaturas. Tú María eres la fuente celestial de donde procede un río caudaloso de infinitas gracias y virtudes. Tú eres el rocío del cielo, que apagas el fuego del infierno y recreas las almas de tus siervos, y un pozo de aguas vivas,
vaso purísimo, vacío de toda amargura y lleno de toda dulzura y consolación. Te alabamos Madre y Señora nuestra y te suplicamos nos alcances que en nuestras
almas no se borre la imagen de Dios.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA SEXTO (30 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todas las POTESTADES. Porque tú eres la que tienes más poder que todas las criaturas y a cuyo venerabilísimo nombre tiemblan los poderes infernales.
Tú María eres norte del cielo estrellado, vergel de virtudes naturales y divinas, y una como restauración de la nobleza del cielo, pues nació de ti el resplandor de sus sillas. Te
alabamos, Madre y Señora nuestra y te suplicamos nos defiendas de todos nuestros enemigos y tentaciones.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA SÉPTIMO (31 de enero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todas las VIRTUDES, porque tú eres la abogada del mundo, el vaso escogido para recibir la gracia divina y más llena de gracia que todas las más puras
criaturas y capaz de recibir en tu seno al Hijo de Dios, tú, María, eres la vara milagrosa de Aarón, que floreció y dio fruto estando seca; y así de ti nació, por milagro del cielo,
el Hijo de Dios, fruto de vida. Tú eres la puerta hecha de olivo con que abre la Misericordia de Dios. Tú eres el cuello del cuerpo místico de la Iglesia, por donde nos
viene el bien de su cabeza que es Cristo, Señor nuestro. Te alabamos, Madre y Señora nuestra y te suplicamos nos alcances que no haya en nuestras almas cosas que
impidan la gracia divina.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA OCTAVO (01 de febrero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todos los ÁRCANGELES, porque tú eres la que siendo Hija, Madre y Esposa de Dios, eres templo de la Santísima Trinidad, con la cual tuviste más familiaridad que ninguna otra criatura. Tú María, eres la Virgen dulcísima dotada de mil bellezas y sobre todas las mujeres bendita y coronada de todas ellas. Tú eres la reina del cielo que resplandece como la mañana que se levanta, hermosa como la luna, escogida como el sol y temible al enemigo como los ejércitos bien ordenados en batalla. Te alabamos, Madre y Señora nuestra y te suplicamos nos concedas que merezcamos y nunca nos apartemos de la misericordia de Dios.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

DÍA NOVENO (02 de febrero)
Te saludamos, Virgen Purísima y Madre Dignísima de Dios.
Te saludamos con todos los patriarcas y profetas, porque fuiste profetizada y figurada por ellos y se han cumplido todas las profecías que de ti hablan. Tú, María, eres palma hermosísima de justicia, lirio del árbol de la vida, que es tu Santísimo Hijo, Jesucristo Salvador de los hombres que se da sacramentado para unirse con las almas justas. Te alabamos Madre y Señora nuestra y te suplicamos que en nosotros se vean cumplidos todos los deseos que tienes de nuestra salvación.- Amén.
Se reza Un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria. Terminar con las todas
oraciones que están al final.

Oración para terminar cada día de la Novena
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, Celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón,
mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía
y en la hora de mi agonía se mi amparo y protección. Amén.

Jaculatoria: Sea bendita la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada siempre Virgen Nuestra Señora de Suyapa, dignísima Madre de Dios, Madre y Señora nuestra.

ORACIÓN I
¡Oh, María, mujer bendita entre todas las mujeres!. Tú eres honra del género humano, la salud de nuestro pueblo. Tú tienes un mérito que no tiene límites y una eterna potestad sobre todas las criaturas. Eres la Madre de Dios, la señora del mundo, la reina del cielo. Eres la dispensadora de todas las gracias, el lustre de la Santa Iglesia. Eres el ejemplo de los justos, el consuelo de los santos, la raíz de nuestra salvación. Eres la alegría del
paraíso, la puerta del cielo, la gloria de Dios. Venos allí, afanados en publicar tus alabanzas. Te suplicamos, pues oh Madre de bondad, que suplas nuestras flaquezas, que

excuses nuestra osadía, que aceptes nuestra esclavitud y que bendigas nuestras fatigas, imprimiendo en el corazón de todos nosotros tu amor, para que después de haber honrado y amado en la tierra a Tu Hijo, podamos alabarle y bendecirle eternamente en el cielo.- Amén.

Jaculatoria: Sea bendita la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada siempre Virgen Nuestra Señora de Suyapa, dignísima Madre de Dios, Madre y Señora nuestra.

ORACIÓN II
¡Oh María, Madre y Señora nuestra! Tú eres el campo lleno, colmada de virtudes y de gracia. Tú te elevaste como aurora brillante y rubicunda; porque vencido el pecado original, naciste resplandeciente con el conocimiento de la verdad y rubicunda con el amor de la virtud; ninguna lesión pudo causarte el enemigo, en ti resplandece toda virtud y posees tú sola lo que admiramos en cada uno de los santos ¡Oh Señora, mediadora y abogada nuestra, recomiéndanos a tu Hijo; has, oh bendita, por la gracia que mereciste que por mi flaqueza y miseria me hagas partícipes en tus ruegos e intercesión. – Amén.

Jaculatoria: Sea bendita la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada siempre Virgen Nuestra Señora de Suyapa, dignísima Madre de Dios, Madre y Señora nuestra.

ORACIÓN III
¡Oh Madre y Señora nuestra de Suyapa! Aquí tienes a tus pies unos miserables pecadores que a ti acuden y en ti confían. ¡Oh, Madre de misericordia! Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y nuestro auxilio, socórrenos por amor de Jesucristo y sálvanos con tu Poderosísima intercesión.- Amén.
Por las necesidades de la Santa Iglesia católica, por nuestros pastores, por todas las personas devotas a la Virgen de Suyapa y particularmente por los peregrinos que visitan su Santuario; por los hermanos que no creen en tu Amor has que te conozcan; Madre morenita de Suyapa, cuida de tus hijos lejos de nuestra Patria, por los que cruzan fronteras para buscar un mejor modo de vida arriesgando sus hijos y sus propias vidas, cuídalos y manda manos solidarias en sus necesidades y ayúdales a cumplir sus sueños y metas donde sean agradables a Dios; por la Paz de nuestros hogares y de Honduras; por la conversión y salvación de nosotros pecadores, por nuestros dirigentes del gobierno para cumplan sus deberes honradamente; por los niños no nacidos acaríciales y llévalos a tu Corazón Maternal; por nuestros niños y jóvenes que son el futuro de nuestra nación para que los ampares, restaures y transformes y con la ayuda de tu Gracia, danos Sabiduría en esta inmensa responsabilidad de ser buenos padres o tutores. (otras intenciones y necesidades personales y particulares)

Jaculatoria: Sea bendita la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada siempre Virgen Nuestra Señora de Suyapa, dignísima Madre de Dios, Madre y Señora nuestra.

Dios te salve Reina y Madre, madre de Misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos
los desterrados Hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y
llorando en este Valle de lágrimas. Ea, pues abogada
nuestra, vuelve a nosotros, esos tus ojos misericordiosos y
después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto

Bendito de tu vientre, Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce
siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre
de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Jesucristo.- Amén.

 

Virgen de Suyapa (Canto)

Virgen de Suyapa, ¡oh Reina de Honduras!
La nación entera
 te aclama de hinojos,
y devota implora las santas ternuras,
la dulce e infinita piedad de tus ojos;
y que apartes siempre los crueles abrojos;
que seas la dicha, y que canten todos su felicidad. (Bis)
A tu altar un día, Virgen de Suyapa,
llevaré las rosas más bellas de Honduras;
y estarás entonces risueña y más guapa,
y verás mi ofrenda con honda ternura.
Calmarás mis penas y mis amarguras,
y tú entre las reinas se
rás la más Reina de mi corazón. (Bis)

HISTORIA

La diminuta imagen de Nuestra Señora de la Concepción de Suyapa fue hallada un sábado a finales de enero o principios de febrero en 1,747 por parte del trabajador agrícola Alejandro Colíndres, un joven y humilde labrador y por un niño de ocho años llamado Jorge Martínez, quienes regresaban a la aldea de Suyapa, cansados de trabajar todo el día en la cosecha del maíz.
La tradición hondureña, Colíndres y el niño limpiaban campos de maíz, llevaban la mitad de la jornada cuando les anocheció. Camino de regreso, llegando a la montaña del Piliguín, al noreste de Tegucigalpa, deciden dormir en el duro suelo. Colíndres estaba despierto por un dolor agudo y se dio cuenta que estaba acostado sobre algo que lo incomodaba. Colíndres, sin ver lo que era, tomó y arrojó lo que le molestaba lo más lejos que pudo, pero cuando volvió a acostarse ahí estaba de nuevo y esta vez no lo tiró sino que, intrigado por lo acontecido, lo guardó en su mochila. A la luz del amanecer descubrió sorprendido que el misterioso objeto era una pequeña imagen de Nuestra Señora tallada en madera de cedro que luego llevó al altar de su familia en casa de su madre.
No fue hasta luego de 20 años de permanecer en dicho altar, cuando en 1,768 se le acreditó a la estatua su primer milagro reconocido y comenzó a a traer la atención del
público. Luego de su primer milagro, la familia de Colíndres comenzó a recaudar fondos para construir una capilla, la cual fue completada en 1,777. En 1925, el Papa Pío XI la declaró Patrona de Honduras bajo el título de Nuestra Señora de Suyapa y declaró el 3 de febrero como su día festivo. En la década de 1,950 se construyó una gran basílica próxima a la capilla, nombrada Basílica de Suyapa.
Actualmente, la estatuilla de la virgen pasa la mayor parte del tiempo en la capilla pero cada año se mueve a la Basílica de Suyapa en el día de su celebración para acomodar a la multitud de personas que asisten a verla, tanto de Honduras como de Centro América.
Nuestra Señora de Suyapa mide apenas seis centímetros y medio. En su mirada angelical se refleja la nobleza de la raza indígena. Es morena, de rostro ovalado, mejillas redondeadas, y su lacia cabellera le llega hasta los hombros. El color original de su vestidura es el rosa pálido, que apenas se deja ver por estar totalmente cubiertas por un manto celeste adornado con valiosas alhajas doradas, por dentro sus manos juntas en actitud orante. Colocado al frente de la imagen, un resplandor de plata sobredorada la enmarca. Es una cosa peculiar, pues tanto el resplandor, como la aureola, suelen verse habitualmente en el respaldo de las imágenes. El resplandor está formado por dos aros cerrados en forma de número ocho del que salen los rayos que rodean a la
Virgen. El aro superior está nimbado por doce estrellas de plata. El conjunto nos recuerda a la mujer vestida de sol que aparece en el Apocalipsis. (Ap. 12,1).

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