Novena a La Divina Misericordia. Letanías. Promesas.

Comenzando el Viernes Santo, después de hacer el Santo Rosario de la Virgen María, nos disponemos hacer La Novena así como Jesús dictó las intenciones para cada día a Santa Faustina Kowalska el Viernes Santo del año 1937. Son súplicas al Padre, por el poder de la Pasión de Jesús, para conceder gracias a las almas necesitadas.


Señal de La Cruz: Por la Señal de La Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración:

Oh Dios de gran Misericordia, bondad infinita, hoy la humanidad entera clama, desde el abismo de nuestra miseria: Tu Misericordia, Tu Bondad, Tu Compasión. Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados. Ten piedad de nosotros que somos pecadores, que por medio de Tu Divino Hijo por Su Dolorosa Muerte, te imploramos que anticipes tu gracia y multiplica Tu Misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu Santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de nuestra muerte. Que la Omnipotencia de Tu Misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos visibles e invisibles, para que con confianza, esperemos la última venida de tu Hijo Jesucristo, nuestra esperanza, que Vive y Reina por los siglos de los siglos Eternos. Amén.

PRIMER DÍA

“Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a TODOS LOS PECADORES, y sumérgelos en el mar de Mi Misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas.”

Jesús Misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu Bondad Infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por Tu Amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, mira con Misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu Misericordia para que alabemos la Omnipotencia de Tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

SEGUNDO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas de LOS SACERDOTES y los RELIGIOSOS, y sumérgelas en Mi Miser5icordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi Misericordia fluye hacia la humanidad.”

Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el Cielo.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de Tu Bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a Tu Misericordia sin límites por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

TERCER DÍA

“Hoy, tráeme a todas LAS ALMAS DEVOTAS y FIELES, y sumérgelas en el mar de mi Misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.”

Jesús Misericordiosísimo, que desde el tesoro de Tu Misericordia les concede a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu Compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre Celestial.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por su Dolorosa Pasión, concédeles Tu Bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu Infinita Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

CUARTO DÍA

“Hoy, tráeme a aquellos que NO CREEN EN DIOS y AQUELLOS QUE TODAVÍA NO ME CONOCEN. También pensaba en ellos durante mi amarga Pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi Misericordia.”

Jesús Compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de tu compasivísimo Corazón.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas de aquellos que no creen en ti y de los que todavía no te conocen, pero que están encerrados en el Compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

QUINTO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas de LOS HERMANOS SEPARADOS y sumérgelas en el mar de Mi Misericordia. Durante mi amarga Pasión, desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis Llagas cicatrizan y de este modo alivian mi Pasión.”

Jesús Misericordiosísimo, que eres la Bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón, sino haz que también glorifiquen la generosidad de Tu Misericordia.

Padre Eterno, mira con Misericordia a las almas de nuestros hermanos separados especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores, sino el Amor de Tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

SEXTO DÍA

“Hoy, tráeme a LAS ALMAS MANSAS y HUMILDES y LAS ALMAS DE LOS NIÑOS PEQUEÑOS y sumérgelas en Mi Misericordia. Éstas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humildes capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.”

Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho: aprendan de Mí que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el Cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el Trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivísimo corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes, y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu Trono. Padre de Misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

SÉPTIMO DÍA

“Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE VENERAN Y GLORIFICAN MI MISERICORDIA DE MODO ESPECIAL y sumérgelas en Mi Misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi Pasión y penetraron más profundamente en mí Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.”

Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte.

Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

OCTAVO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas QUE ESTÁN EN LA CÁRCEL DEL PURGATORIO y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está en tu poder llevarles el alivio.

Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, sí conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi justicia.”

Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia

NOVENO DÍA

“Hoy, tráeme a LAS ALMAS TIBIAS y sumérgelas en el abismo de Mi Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi Misericordia.”

Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo

Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén.

Rezar Coronilla a la Divina Misericordia.

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA

La Coronilla a la Divina Misericordia también dictado por Nuestro Señor Jesucristo. Se reza con un rosario común.

  • Oración al principio (opcional): Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y el mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros (Diario, 1319).

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una Fuente de Misericordia para nosotros, ¡Jesús en Ti confío! (Diario, 84).

  • Padre Nuestro: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre; venga a nosotros Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  • Ave María: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
  • En las cuentas grandes (en vez del Padre Nuestro):

Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero (476).

  • En las cuentas pequeñas (en vez de los avemarías) 10 veces:

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Repetir hasta hacer las 5 decenas.

  • Al terminar las 5 veces, la doxología final (tres veces):

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

Oh Sangre y Agua que brotaron del costado abierto de Nuestro Señor Jesucristo, lavadme y purificadme. (3 veces)

Oración final (opcional): Oh Dios Eterno, en quien la Misericordia es Infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentamos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos. Amén. (950).

Jesús, en Tí Confío! (3 veces)

Letanías: Divina Misericordia

(Opcional)

Señor, ten Piedad de Nosotros. Todos: Señor, ten Piedad de Nosotros

Cristo, ten piedad de Nosotros. Todos: Cristo, ten piedad de Nosotros

Señor, ten Piedad de Nosotros. Todos: Señor, ten Piedad de Nosotros

Jesucristo, óyenos. Todos: Jesucristo, óyenos

Padre Celestial que eres Dios. Todos: Ten Misericordia de Nosotros

Hijo Redentor del Mundo que eres Dios. Todos: Ten Misericordia de Nosotros

Espíritu Santo que eres Dios. Todos: Ten Misericordia de Nosotros

Santísima Trinidad que eres UN solo Dios. Todos: Ten Misericordia de Nosotros

A cada invocación responder: YO CONFÍO EN TÍ

  • Jesús Rey de Misericordia que has redimido al mundo…
  • Jesús Rey de Misericordia que por quien todas las cosas fueron creadas…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos Santificas…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos has relevado el misterio de la Santísima Trinidad…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos revelaste la Omnipotencia de Dios…
  • Jesús Rey de Misericordia que te manifiestas en la Creación de los espíritus celestiales…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos formaste de la nada…
  • Jesús Rey de Misericordia que abrazas todo el universo…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos das la vida Eterna…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos proteges del castigo merecido…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos libras de la miseria del pecado…
  • Jesús Rey de Misericordia que te has encarnado para nuestra Justificación…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos concedes Misericordia por tus Santas Llagas…
  • Jesús Rey de Misericordia que brota de Tu Santísimo Corazón…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos diste a la Santísima Virgen María como Madre de Misericordia…
  • Jesús Rey de Misericordia por la cual has sufrido tu Encarnación, Pasión y Muerte…
  • Jesús Rey de Misericordia por medio de la cual ayudas a todos en todas partes y siempre…
  • Jesús Rey de Misericordia por la cual nos has prevenido de Tus Gracias…
  • Jesús Rey de Misericordia que has manifestado revelándonos los Misterios Divinos…
  • Jesús Rey de Misericordia que manifestaste instituyendo Tú Santa Iglesia…
  • Jesús Rey de Misericordia que habiendo instituido los Santos Sacramentos nos abriste los torrentes de Tu Gracia…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos has dado los Santos Sacramentos del Bautismo y la Penitencia…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos has dado la Santísima Eucaristía y el Sacerdocio…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos has llamado a nuestra Santa fe…
  • Jesús Rey de Misericordia que te manifiestas en la conversión de los pecadores…
  • Jesús Rey de Misericordia que te manifiestas iluminando a los infieles…
  • Jesús Rey de Misericordia que la revelas por la santificación de los justos…
  • Jesús Rey de Misericordia que llevas a los Santos a la cumbre de la Santidad…
  • Jesús Rey de Misericordia que brota de tu Santas Llagas…
  • Jesús Rey de Misericordia que brota en Tu Santísimo Corazón…
  • Jesús Rey de Misericordia que eres el Único consuelo de los enfermos y los afligidos…
  • Jesús Rey de Misericordia que das la esperanza a las almas que se hallan en la desesperación…
  • Jesús Rey de Misericordia que acompañas a todos los hombres siempre y en todas partes…
  • Jesús Rey de Misericordia que nos colmas con los torrentes de tus Gracias…
  • Jesús Rey de Misericordia que eres el refugio de las Almas del Purgatorio…
  • Jesús Rey de Misericordia que eres la corona de todos los Santos…
  • Jesús Rey de Misericordia que eres el gozo celestial de los que se salvan…
  • Jesús Rey de Misericordia que eres la fuente inagotable de los Milagros…

Cordero de Dios que quitas los pecados del Mundo. Todos: Perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del Mundo. Todos: Escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del Mundo. Todos: Ten Piedad y Misericordia de nosotros.

Oración al Padre Eterno

Padre Eterno por la Pasión de tu Hijo por lo que Él sufrió, por esos dolores tan inmensos, Yo me uno a esta Cruz, ¡Oh Padre Mío! ¡Oh Padre Celestial! Mira las Llagas de Tu Hijo y dígnate recibirlas para que las Almas se abran a los toques de Tu Gracia: que los clavos que traspasaron sus manos y sus pies traspasen los Corazones endurecidos por el pecado, que su Sangre los ablande y los mueva a hacer penitencia; que el peso de la Cruz sobre los Sagrados Hombros de Tu Divino Hijo, mueva las almas al descargar el peso de sus delitos en el Tribunal de la Penitencia; por la Pasión de Tu Hijo, te ofrezco ¡Oh Padre Celestial! Está corona de Espinas de Tu Amado Hijo, por el PAPA Francisco y por todos los sacerdotes, para que se entreguen más en el ejercicio de su vocación, que sean puros, que sean Santos y Salvos, que sean buenos hijos tuyos, Dignos de consagrar los misterios en la Santa Misa; también te ofrezco todo lo que sufrió tu Hijo clavado en esa Cruz, su ardiente sed y todos los demás tormentos de su agonía, por todos los pecadores para que nos arrepintamos de nuestras culpas; por esa Perseverancia con que Tu Hijo te rogó por los mismos que lo estaban crucificando, y con esa humildad te pedía: “Perdónalos porque no saben lo que hacen” te pido que nos concedas un gran Amor al Prójimo y que seamos FIELES a Tu Hijo Jesús; sí Dios mío, mira que todo esto te lo ofrecemos y te lo pedimos por tu Divino Hijo, por Su Preciosísima Sangre y por Su Divina Misericordia que contigo vive y reina en la unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. AMEN.

Oración del LATIDO

Oh Jesús Yo te pido humildemente me concedas la gracia de Salvar una Alma por cada latido de mi corazón, unido a los latidos del tuyo y a los del Corazón Inmaculado de María Santísima, te lo suplico por Tu Preciosísima Sangre y por Tu Divina Misericordia. AMEN.

………….

Oración solo para el alma agonizante para tener una buena muerte

(Pero antes recurrir al Sacramento de la CONFESIÓN para la RECONCILIACIÓN total con Dios)

Oh Jesús Misericordioso extendido sobre la Cruz, ten presente la hora de mi muerte. Oh Jesús Misericordiosísimo de Jesús, abierto con una lanza, protégeme en la hora de mi muerte. Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente insondable de Misericordia para mí, limpia mi alma y ten piedad de este pobre pecador. Oh Jesús Agonizante, rehén de Misericordia, apacigua la ira Divina en la hora de mi muerte. Amén. (Diario, 813)

Oh Jesús mío, que en los últimos días de mi destierro sean completamente conformes a Tu Santísima Voluntad.

Uno mis sufrimientos, mis amarguras, mis dolencias y mi agonía a Tu Sagrada Pasión; y me ofrezco por el mundo entero para obtener en abundancia la Misericordia de Dios para la conversión y la salvación de las almas de los pobres pecadores (especialmente por N.N.). Tú Misericordia será todo para mí en la última hora. (Diario, 1574)

Perdono a todos los que me hicieron daño y pido perdón a los que lastimé con mis obras y palabras. Renuncio todo rencor y maldad de mi corazón.

OH MARÍA: Madre y Señora mía, te ofrezco mi alma y mi cuerpo, mi vida y mi muerte y todo lo que vendrá después de ella. Pongo todo en tus manos, Oh mi Madre, cubre mi alma con tu Manto virginal y concédeme la gracia de la pureza de corazón, alma y cuerpo. Con tu Poder, defiéndeme de todo enemigo. Oh espléndida Azucena, tú eres mi espejo, Oh Madre mía. (Diario, 79)

Tú eres mi escudo y mi defensa contra el enemigo. (Diario, 1232)

Oh Madre Mía, tu alma estuvo sumergida en el mar de la amargura, mírame, enséñame a sufrir y amar en el sufrimiento. Fortalece mi alma para que el dolor no la quebrante. (Diario, 315) Amén.

FIESTA A LA DIVINA MISERICORDIA

Domingo después de Resurrección

La Fiesta de la Divina Misericordia es el Segundo Domingo de Pascua, o sea, después del Domingo de Resurrección. FIESTA establecida por el mismo Señor Jesucristo a Santa Faustina Kowalska, nacida el 25 de agosto de 1,905 y Muere el 5 de octubre de 1,938 a los 33 años de edad.

El Papa Juan Pablo II beatificó (1993) y canonizó (2000) a Santa Faustina, justamente en el segundo domingo de Pascua ambos años.

El 30 de abril de 2000, el Papa proclamó y DECRETÓ el segundo domingo de Pascua como el “Domingo de la Misericordia Divina” para todo el mundo.


San Juan Pablo II murió el 2 de abril de 2005, la noche previa al Domingo de la Divina Misericordia de aquel año, Fiesta de la Misericordia que él instituyó siguiendo el pedido de Jesucristo a Santa Faustina.

El Papa Benedicto XVI beatificó a Juan Pablo II el 1 de mayo de 2011, en el segundo domingo de Pascua, y el Papa Francisco lo canonizó el 27 de abril de 2014, también Fiesta de la Misericordia.

INDULGENCIA establecida por Jesús:

(Del Diario de Santa Faustina) “Quiero que esta imagen sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua” (49) “Ese día los sacerdotes han de hablar sobre Mi Misericordia Infinita” (570). “Ese día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramaré un océano de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. Que ningún alma tema acercarse a Mí” (699).


El mismo Jesucristo se presentó a Santa Faustina en una noche que ella rezaba en su celda, con un manto blanco y en su pecho emanaban dos Rayos, uno rojo y el otro blanco. María Faustina esperaba en silencio; su corazón se contrajo de temor y alegría a la vez. Entonces Jesús le dijo: “Pinta una imagen según lo que ves con la firma: Jesús, en ti confío.

Deseo que esta imagen se venere primero en tu capilla, y luego en todo el mundo. Y prometo que las almas que venerarán esta imagen no perecerán, y la victoria caerá sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente en la hora de su muerte. Yo los defenderé como Mi propia gloria”.

Las tres de la tarde:

“Yo te recuerdo hija mía que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su Omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma, aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en MI desamparo en momento de agonía… no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión.”

Si el alma no practica la misericordia con los demás no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos con sus buenas obras, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio”.

“Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte… cuando recen esta Coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como Juez justo sino como el Salvador Misericordioso, hasta el pecador más empedernido si reza esta Coronilla una sola vez, recibirá la gracia de mi Misericordia. Deseo que el mundo entero conozca Mi Misericordia… (Diario 687, 1541, 1731).

PROMESAS DEL SEÑOR DE LA DIVINA MISERICORDIA

En revelaciones a Santa Faustina Kowalska (Polonia 1931-1938), Jesús hizo promesas extraordinarias, que quedan expresadas en el Diario de la Santa:

A quienes veneren la Imagen de la Divina Misericordia:

“Yo prometo al alma que venere esta Imagen que no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo, el Señor, la protegeré como a Mi propia Gloria” (Diario, 48)

“Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570)

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús en Ti confío” (Diario, 327)

“Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario, 299)

Jesús dijo que preservaría a las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta Imagen. (Nota: Las importantes poblaciones de Cracovia y Vilna, donde estaba establecida esta devoción, fueron preservadas de la destrucción casi total de Polonia en la Segunda guerra mundial.)

A las almas que Confían en Su Infinita Misericordia:

“El alma que confía en Mi misericordia es la más feliz porque yo tengo cuidado de ella” (Diario, 1273)

“Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro que pidan mucho porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo” (Diario, 1578)

“He abierto Mi corazón como una fuente viva de misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de Misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina” (Diario, 1520)

“Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad.” (Diario, 1541)

“Quien confía en mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel” (Diario, 723)

A quienes propaguen la Divina Misericordia:

“A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso” (Diario, 1075)

“…a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche” (Diario, 379)

“Todas las almas que Adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540).

A quienes recen a la hora de la misericordia (3:00 pm):

“En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión…”(Diario, 1320)

“En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia” (Diario, 1572)

A quienes recen todos los días la Coronilla a la Divina Misericordia:

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada esta Coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable Misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi Misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo” (Diario, 811)

“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador Misericordioso.” (Diario, 1541)

“Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación” (Diario, 687)

“Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.” (Diario, 1541)

“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi Voluntad.” (Diario, 1731).

A quienes recen la Novena a la Divina Misericordia:

“Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias” (Diario, 796)

A los sacerdotes:

“Diles a mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521)

Para los pecadores:

“Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Ti Confío”

En La Fiesta de la Divina Misericordia, segundo Domingo de Pascua (Domingo después de Resurrección):

“Di a las almas que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas, Yo solo soporto la justa ira de Mi padre.., esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517)

“..refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión ese mismo día, obtendrá el perdón total de las culpas y de la penas.. Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. La humanidad no conocerá la paz hasta que no se dirija a la fuente de Mi misericordia” (Diario, 699)

MISERICORDIA CON EL PRÓJIMO:

“Si un alma no practica la misericordia de alguna manera, tampoco la alcanzará en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio”.

Recordemos que las obras de misericordia son las siguientes:

Espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, consolar al triste, corregir al que yerra, perdonar las injurias, sufrir pacientemente los defectos ajenos, orar a Dios por vivos y difuntos.

Corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos, redimir al cautivo, enterrar a los muertos.

“Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente”.

La Misericordia Divina es Infinita, pero la podemos limitar con nuestra falta de confianza en Dios o nuestra falta de misericordia con el prójimo.

¡Qué GRANDE es un acto de misericordia hacia el prójimo cada día! Sea de obra, palabra o con la oración.

Adquiere el Diario de Santa Faustina en la librería mas cercana, y conoce la experiencia vivida con Jesús y el origen de la Devoción a la Divina Misericordia.

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