Preguntas para hacer un BUEN EXAMEN DE CONCIENCIA.

Repasamos:

  • Los diez mandamientos.
  • Los siete pecados capitales.
  • Los cinco mandamientos de nuestra Santa Madre la Iglesia Católica.
  • Las obras de misericordia.
  • Las virtudes: Teologales y morales
  • Las bienaventuranzas.
  • Los pecados de omisión: Es el bien que dejamos de hacer y la pérdida de tiempo: no ayudar, no hacer apostolado, no compartir los bienes, no hacer visitas a Cristo Eucaristía, no corregir…
  • Los pecados de ignorancia: Es la falta de formación. “Mi pueblo perece por falta de conocimiento.” (Oseas 4, 6)

 

Oración para antes de la Confesión: DE ARREPENTIMIENTO.

Dios Omnipotente y Misericordioso, abre mis ojos para que descubra el mal que he hecho; toca mi corazón, para que, con sinceridad, me convierta a ti. Restaura en mí Tu amor, para que resplandezca en mi vida la imagen de Tu Hijo.

Padre Misericordioso y Consolador, Tú, que dijiste: «Yo quiero la conversión del pecador y no su muerte», ayúdame a escuchar tu palabra, confesar mis pecados, darte gracias por el perdón que me otorgas. Ayúdame a comportarme con sinceridad en el camino del amor, y a crecer en Cristo a través de todos sus acontecimientos. Señor Jesús, cuando Pedro te negó tres veces Tú lo miraste con Amor Misericordioso para que llorase su pecado y se convirtiese a Ti de todo corazón, Mírame y mueve mi corazón para que vuelva a ti y te siga fielmente durante toda mi vida. Señor, que eres Justo y Clemente con todos los que te invocan. Tú conoces mi pecado y mi injusticia. Tú sabes también mis buenos deseos. Escucha mi oración, y dame la gracia de volver a ti, por una conversión y reconciliación sincera.

Señor, Dios Todopoderoso, Tú eres el Padre de todos. Tú has creado a los hombres para que vivan en tu casa y alaben Tu Gloria. Abre mi corazón para escuchar Tu voz, pues me he apartado de ti por el pecado, haz que vuelva a Ti de todo corazón y te reconozca como Padre, lleno de Misericordia para todos los que te invocan. Corrígeme para que me aparte del mal y perdona mis pecados. Dame la alegría de Tu salvación para que, retornando junto a Ti, me alegre en el banquete de Tu casa ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Señor: sabes mis indecisiones y mis cansancios; ahora mismo quisiera empezar y no me atrevo; muchas veces me confieso por rutina, pero hoy no quisiera que fuese así. Dame la gracia de conocerme tal como soy, de profundizar en mis intenciones últimas, de descubrir las raíces de mis pecados, de arrepentirme de veras. Haz que, de Tu mano, recorra el camino de la Penitencia, para llegar a ti, renovado sinceramente.

Oh Dios, que me llamas de las tinieblas a Tu luz, de la mentira a la verdad, de la muerte a la vida; infunde en mí Tu Espíritu Santo que abre el oído y fortalece el corazón, para que perciba mi vocación cristiana y avance decididamente por el camino que me conduce a la verdadera vida cristiana.

Absuélveme, Señor, de todos mis pecados, Concédeme el perdón de mis culpas, para que te sirva con espíritu libre. Señor, Dios nuestro, que no te dejas vencer por las ofensas de los hombres y te aplacas con su arrepentimiento. Mírame, pues soy pecador, y concédeme celebrar los sacramentos de Tu Misericordia. Haz que sea capaz de corregir mi vida, para poder gozar de las alegrías eternas.

Señor, Dios nuestro, Me duele haberte ofendido y haber hecho daño a mis hermanos, de haber sido negligente en tu servicio. Concédeme una sincera conversión y suscita en mí el amor a Ti y al prójimo. Señor Jesucristo, por Tu pasión y por Tu cruz me has redimido y me has dado ejemplo de paciencia y de caridad.Señor, Espíritu Santo, Tú nos hablas en la Iglesia y en lo más profundo de la conciencia, moviendo nuestros corazones a obrar el bien. Me duele haberte ofendido con mi desobediencia y dureza de corazón.

Señor Dios, Tú conoces todo, Conoces también mi sincera voluntad de servirte mejor a ti y a mis hermanos.

Mírame y escucha mis súplicas. Concédeme la gracia de una verdadera conversión. Suscita en mí el espíritu de penitencia y confirma mis propósitos. Perdona mis pecados y sé indulgente con mis defectos. Llena mi corazón de espíritu de confianza y generosidad. Hazme discípulo fiel de Tu Hijo y miembro vivo de Tu Iglesia.

Amén.

LOS 10 MANDAMIENTOS:

1er MANDAMIENTO

“Escucha Israel: El Señor nuestro Dios, ES EL ÚNICO SEÑOR, y AMARÁS AL SEÑOR tu DIOS, CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA, CON TODA TU MENTE Y TODAS TUS FUERZAS.” (Mc. 12, 29-30). “…no habrá para ti otros dioses delante de Mí. No harás esculturas ni imagen alguna… No te postrarás ante ello ni le darás culto, porque YO YAHVÉ tu Dios, Soy un Dios celoso que castigo la iniquidad de los Padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian y tengo Misericordia por millares con los que me aman y guardan mis Mandamientos.” (Ex. 20, 3-6).

  • ¿Me acuesto o me levanto sin rezar?
  • ¿Me avergüenzo de aparecer creyente ante los demás?
  • ¿He creído que Dios no me ayuda, y me quejo de todo en vez de Alabarlo y agradecerle por todo sabiendo que tengo que Confiar en Él?
  • ¿He creído en supersticiones por ej. Mata de sábila, riegos, sales, brujas, magia negra o blanca, lectura de naipes o de humo de cigarrillo o lectura de mano o espiritistas que hablan en nombre de ‘dios’ (Satanás) que engañan y roban?
  • ¿He idolatrado otro dios por medio de amuletos, o cosas buscando la buena suerte?
  • ¿A quién le he dado mi mayor atención o con quién trato de quedar mejor, con el hombre o con Dios?
  • ¿Cómo y cuánto es mi tiempo personal con Mi Señor; le doy más tiempo al televisor, al celular o a las cosas vanas?
  • ¿He hecho con desgana las cosas que se refieren a Dios?

    2do MANDAMIENTO

    “No tomarás en falso el Nombre de Dios, porque YAHVÉ tu Dios, no dejará sin castigo a quien toma Su Nombre en falso.” (Ex. 20, 7)

    No utilices el Nombre de Nuestro Señor en vano, no lo utilices para alcanzar tus propósitos oscuros, camuflados por la mentira y de la falsa piedad, no lo pongas como testigo de tus engaños. No coloques Su Nombre como coartada de tus ambiciones mezquinas. Recuerda que Él es la luz y la blancura Divina por lo que no debe haber oscuridad o mancha alguna en Su Sagrado Nombre.

     

  • ¿He blasfemado? (La blasfemia es una ofensa a la Divinidad. Es un insulto con palabras o actos e irreverencia hacia lo Sagrado.) ¿Cómo pronuncié el nombre de Dios? sin respeto, con enojo, burla o de alguna manera poco reverente?
  • ¿He hecho algún voto, juramento o promesa y he dejado de cumplirlo por descuido, pereza, desinterés poniendo más excusa que voluntad de cumplirlo…?
  • ¿He hecho un acto reparador, al menos interno, al oír alguna blasfemia o al ver que se ofende a Dios?
  • ¿He dado testimonios falsos?
  • ¿He jurado hacer algún mal, venganza…?
  • ¿He hecho falsos juramentos?
  • ¿He pensado o actuado ligeramente como si la rectitud de vivir en la santidad es “exageración” o “fanatismo”?

3er MANDAMIENTO

“Recuerda el día Séptimo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para tu Dios… Pues en seis días hizo YAHVÉ el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen; y el séptimo día descansó; por eso Bendijo YAHVÉ el día séptimo y lo hizo sagrado.” (Ex. 20, 8-11)

  • ¿Guardo el día del Señor para el Señor o trabajo ese día?
  • ¿Voy a misa todos los domingos?
  • ¿Dejo de ir a misa en los días de semana teniendo la oportunidad de ir?
  • ¿He dejado de asistir a las fiestas Solemnes?
  • ¿Me he distraído en la celebración Eucarística o en las predicas religiosas?
  • ¿He ido de mala gana a la Eucaristía o eventos de la Iglesia?
  • ¿Soy impuntual a la Eucaristía o eventos religiosos?
  • ¿Salgo de la Iglesia antes de la Bendición final del Sacerdote dando importancia a salir cuanto antes?
  • ¿Soy distracción en la misa con mi forma indebida de vestir, con el celular, hablando con la persona de al lado, no educo a mis hijos y dejo que hagan ruido?
  • ¿He guardado el ayuno una hora antes del momento de comulgar?
  • ¿He guardado los ayunos en días que la Iglesia lo otorga? (Miércoles de Ceniza, todos los viernes de cuaresma y Viernes Santo.)
  • ¿Cumplí la penitencia que me impuso el sacerdote en la última confesión?
  • ¿Hago frecuente reparación por mis pecados?
  • ¿Me he confesado al menos una vez al año? Preferiblemente una vez al mes.
  • ¿He callado en la confesión, por vergüenza, olvido, algún pecado y comulgado después? ¿He pensado que el momento más Sublime y Divino de la Eucaristía (Consagración del Pan y Vino en Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo) es simbolismo?

4to MANDAMIENTO

“Honra a tu Padre y a tu Madre para que se prolonguen tus días sobre la tierra que YAHVÉ, tu Dios te va a dar.” (Ex. 20, 12) “El que respeta a su padre alcanza el perdón de sus pecados, y el que honra a su madre reúne una gran riqueza. El que respeta a su padre recibirá alegría cuando tenga hijos y cuando ores, el Señor te escuchará. El que honra a su padre tendrá larga vida; el que respeta a su madre será premiado por el Señor, pues obedece a tus padres que son tus amos. Honra a tu padre con obras y palabras y así recibirás toda clase de bendiciones… No te sientas orgulloso viendo a tu padre pasar vergüenza, pues esto no es ninguna honra para ti y el que desprecia a su madre se llena de pecados. Hijo mío, cuida a tu padre, no lo abandones mientras tenga vida, aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él, no lo aborrezcas ni lo avergüences mientras viva. Socorrer al padre es un servicio que nunca olvidaré. Cuando estés afligido, Dios se acordará de ti y perdonará todos tus pecados. El que abandona a su padre ofende al Señor, el que hace enojar y llorar a su madre es maldecido por el Señor.” (Eclesiástico 3, 3-16)

  • ¿He faltado el respeto a mis padres con gritos, ofensas, malas palabras?
  • ¿He entristecido a mis padres o superiores con mi conducta?
  • ¿Les he amenazado o maltratado de palabra o de obra, o les he deseado algún mal grave o leve?
  • ¿He sido responsable ante mis padres sabiendo el esfuerzo que ellos hacen para que yo me forme, paguen mis estudios, cuido mis cosas que con tanto esfuerzo hacen por mí?
  • ¿He dejado de ayudarles en sus necesidades espirituales o materiales?
  • ¿Me dejo llevar del mal genio, rencores y me enfado con frecuencia con ellos, independientemente la razón?
  • ¿He ocasionado actos de celos con mis hermanos?
  • ¿He dado mal ejemplo a mis hermanos?
  • ¿He dejado de hablarme con ellos y no he puesto los medios necesarios para la reconciliación?
  • ¿Escucho los consejos de mis padres y pongo en práctica sus correcciones?
  • ¿Cuántas veces mimo a mis padres en el día? Con besos, abrazos o una llamada afectuosa.
  • ¿Soy servicial con mis padres? ¿Estoy al pendiente de ellos?
  • En problemas familiares, ¿He dado algún mal consejo a mamá o papá o mis hermanos que no agrade a Dios?

5to MANDAMIENTO

“No matarás.” (Ex. 20, 13) “…habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás y aquel que mate será reo ante el tribunal.” (Mt. 5, 21) “Porque sus manos están manchadas de sangre y sus dedos de culpa, sus labios hablan falsedad y su lengua habla perfidia.” (Is. 59, 3) “…aléjate de causas mentirosas, no quites la vida al inocente y justo, porque yo no justificaré al malvado.” (Ex. 23, 7)

  • ¿He practicado o colaborado económicamente en la realización de algún aborto?
  • ¿He abortado o inducido a alguien a abortar, sabiendo que constituye un pecado gravísimo?
  • ¿De algún modo he matado o atentado contra la vida? (ej.: conducir sin cuidado, actos irresponsables que ponen una vida en peligro, agresión, violencia, etc.?
  • ¿He llegado a herir o quitar la vida al prójimo?
  • ¿He sido imprudente en la conducción de vehículos?
  • ¿He contribuido a adelantar la muerte a algún enfermo con pretextos de evitar sufrimientos o sacrificios, sabiendo que la eutanasia es un homicidio?
  • ¿He descuidado mi salud? ¿He atentado contra mi vida: embriagado, bebido con exceso o tomado drogas, o faltando a las dietas que el doctor me sugiere? También esta pregunta va para el 6to mandamiento.
  • ¿He corregido a mis hijos con violencia, gritos, golpes, cosechando en ellos rencores, desamor, caprichos y timidez?
  • ¿Me he deseado la muerte sin someterme a la Providencia de Dios?
  • ¿He atentado contra la dignidad de alguien? Divulgando mala reputación independientemente verdad o mentira.
  • ¿He matado los sentimientos de las personas: haciéndoles daño, ridiculizándolos, disgustos, desprecios, ocasionando rencores y venganzas, críticas, chambres, palabras hirientes, odios, ira, burlas?
  • ¿He deseado un mal grave al prójimo? ¿Me he alegrado de los males que le han ocurrido?
  • ¿Le he negado el perdón a alguien?
  • ¿Rezo por los que me han tratado mal?
  • ¿Me he aprovechado de los más débiles para golpearlos o humillarlos?

6to MANDAMIENTO

“No cometerás adulterio.” (Ex. 20, 14)

“¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado y que el Espíritu Santo vive en ustedes? Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado. Por eso deben honrar a Dios en su cuerpo que les ha dado.” (1 Corintios 6, 19-20)

“Respeten el matrimonio y mantengan la pureza de sus relaciones matrimoniales, porque Dios juzgará a los que cometen fornicación y adulterio.” (Hebreos 13, 4)

“Si un hombre se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con una divorciada, también comente adulterio.” (Lc. 16, 18)

“Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y dio su vida por ella. Esto lo hizo para santificarla… de la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Porque nadie odia a su cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la Iglesia, porque es Su cuerpo y nosotros somos miembros de ese cuerpo. En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa, como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.” (Efesios 5, 25-26; 28-30; 33)

“Feliz el esposo de la buena mujer, el número de sus días se duplicará. La mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor. (Eclesiástico 26, 1; 3)

  • ¿He sido infiel a mi cónyuge y a mi familia?
  • ¿Acciones impuras con otras personas del mismo o distinto sexo?
  • ¿Tengo amistades que son ocasión habitual de pecado? ¿Estoy dispuesto a dejarlas?
  • ¿He usado preservativos o tomado fármacos para evitar los hijos?
  • ¿He inducido a otras personas a que los tomen? El único método aprobado que no atenta la salud y no va contra la apertura a la nueva vida es el ritmo del calendario.
  • En el noviazgo, ¿He guardado castidad?
  • ¿Prostitución?
  • ¿Homosexualidad?
  • ¿Violación?

7mo MANDAMIENTO

“No robarás” (Ex. 20, 15)  “El que roba, que deje de robar y póngase a trabajar, realizando un buen trabajo con sus manos para que tenga algo que dar a los más necesitados. (Ef. 4, 28) “El que anda con justicia y habla con rectitud, el que rechaza ganancias fraudulentas, el que se sacude la palma de la mano para no aceptar sobornos, el que se tapa los oídos para no oír hablar de sangre y cierra sus ojos para no ver el mal, ése morará en las alturas y subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, le daré pan y tendrá agua para siempre.” (Isaías 33, 15-16)

  • ¿He robado algún objeto o alguna cantidad de dinero? ¿He remediado o devuelto lo que me he robado? ¿Estoy dispuesto a realizarlo?
  • ¿He cooperado con otros en algún robo o hurto?
  • ¿He perjudicado a los demás con engaños, trampas o coacciones en los contratos o relaciones comerciales?
  • ¿He hecho daño de otro modo a sus bienes?
  • ¿He engañado cobrando más de lo debido?
  • ¿He cumplido debidamente con mi trabajo, ganándome el sueldo que me corresponde?
  • ¿Retengo o retraso indebidamente el pago de sueldos a los empleados? ¿Cumplo con exactitud y merecimiento el pago de sus comisiones, seguro, horas extras, etc?
  • ¿Me aprovecho de mi puesto para beneficio personal, dejándome llevar por el favoritismo, conveniencia de amistades, deslealtad, dejando en mal a otros, hurtos, fraudes, abuso de autoridad, injusticias, venganza?
  • ¿He devuelto lo que he sacado prestado: dinero, ropas, libros o cosas…? Que inconscientemente es robo porque no lo adquirí con mi esfuerzo.
  • ¿He prestado mi apoyo a programas inmorales y anticristianos de acción social o política?“Y yo ahora les pregunto: ¿Acaso puede el hombre robar a Dios? ¡Pues, ustedes me han robado! Y ustedes todavía se preguntan: ¿En qué te hemos robado? ¡En los diezmos y ofrendas me han robado! Traigan su diezmo al tesoro del templo, y así habrá alimentos en Mi Casa. Pónganme a prueba, a ver si no les abro las ventanas del Cielo para derramar ricas Bendiciones en ustedes y No dejaré que la plaga destruya tus cosechas.” (Malaquías 3, 8-11)

“Todo diezmo…, pertenece al Señor, es cosa Consagrada al Señor.” (Lev. 27, 30)

  • ¿He dejado de diezmar en mi Parroquia?
  • ¿Apoyo en las actividades de mi Iglesia para su sustento?
  • ¿Hago limosna según mi posición económica?
  • ¿Me he aprovechado de la ayuda que me da la Iglesia?
  • ¿He hurtado o “tomé prestado” dinero o cosas que los miembros de la Iglesia me han confiado incumpliendo mi puesto de organizador?

Por el Papa Francisco:

  • ¿He desperdiciado comida por descuido o intención de botarla y dejando de dar al que necesita comer?
  • ¿He dado mal uso de mis bienes malgastando en vanidad, la borrachera, consumo de drogas etc, en vez de invertir en víveres para el necesitado?
  • ¿He desperdiciado el agua, valioso mineral, sabiendo que otros no tienen agua para sobrevivir?
  • ¿He maltratado, descuidado, contaminado la naturaleza que Dios nos regala?

8vo MANDAMIENTO

“No darás falso testimonio ni mentir” (Ex. 20, 16) “La mentira es una infamia para el hombre; siempre la hallarás en la boca de los necios. Al mentiroso lo acompaña la deshonra, siempre se verá con vergüenza.” (Eclesiástico 20, 24; 26)

“Que vuestro lenguaje sea, si o si, no o no, lo que se aparte de esto, es malo.” (Mt. 5, 37)

“Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto, capaz de poner freno a todo su cuerpo. Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan dirigimos así todo su cuerpo. Mirad las naves, aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujan, son dirigidas por un pequeño timón a donde la voluntad del piloto quiere. Así también, la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad que un pequeño fuego abrasa el bosque tan grande,y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y a su vez hace arder todo el curso de la vida. El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras… pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal. Con la lengua bendecimos al Señor y Padre, y con ella misma maldecimos a los hombres creados por Dios a su propia imagen: de la misma boca procede la bendición y la maldición, esto no debe de ser así. De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga. Así como una higuera no puede dar aceitunas, ni una vid puede dar higos. Tampoco el agua salada puede producir agua dulce.” (Santiago 3, 2-12)

“No repitas los chismes y te evitarás perjuicios. Ni a amigos ni a enemigos cuentes nada, al menos que peques por callar. Si uno de ellos te oye, desconfiará de ti y más tarde te odiará. Si te cuentan algo, guárdalo hasta la tumba, no te preocupes, que no vas a reventar.” (Eclesiástico 19, 7-10)

“El que no guarda un secreto ya no es de fiar y pierde el crédito y no encontrará jamás un amigo íntimo.” (Eclesiástico 27, 16)

“No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a tus labios. No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra, porque el Señor revelaría tus secretos en medio de la asamblea, y te echaría por fuera, por no haber llegado al TEMOR DEL SEÑOR, porque tu corazón está lleno de fraude.” (Eclesiástico 1, 25-30)

Estar atentos de cada palabra que sale de tu boca, ya que pueden ser dardos venenosos y mortíferos que matan la buena honra y fama de una persona.

  • ¿He dicho mentiras?
  • ¿Miento habitualmente con “mentirillas piadosas”?
  • ¿He reparado de alguna manera, ejemplo hablando de modo positivo de esa persona?
  • ¿He hablado mal de los demás con el único fundamento de que “me contaron” o de que “se dice por ahí”? Es decir, ¿he cooperado de esta manera a la calumnia y a la murmuración?
  • ¿He contado secretos que me confiaron?
  • ¿Tengo en cuenta que las discrepancias políticas, profesionales o ideológicas no deben ofuscarme hasta el extremo de juzgar o hablar mal del prójimo? Al contrario, debería de rezar por ellos.
  • ¿He juzgado a los Sacerdotes en vez de rezar por ellos? Es un deber como cristiano.
  • ¿He hecho uso en provecho personal de lo que sabía guardando silencio perjudicando al otro? ¿He reparado el daño que causé con mi actuación?
  • ¿He abierto o leído correspondencia u otros escritos que no son de mi incumbencia?
  • ¿He escuchado conversaciones a escondidas, contra la voluntad de las personas que mantenían su discreción?
  • ¿Quién inspira mis palabras: Dios o mi ego?
  • ¿He querido dar mi opinión en todo donde no me lo piden?

9no MANDAMIENTO

No consentirás pensamientos ni deseos impuros El noveno prohíbe los pecados interiores, que matan al alma, es decir, los pensamientos y los deseos contrarios a la pureza que conlleva a los pecados carnales. Todo pecado de impureza es mortal desde el pleno consentimiento y voluntad en la persona. Este mandamiento nos manda a ser puros y castos.

“Si tu ojo derecho te hace caer en pecado, sácatelo y échalo lejos de ti, porque es mejor para ti perder uno de tus miembros y no todo tu cuerpo sea arrojado al infierno” (Mt 5, 29).

“No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo, si alguno ama al mundo, el Amor del Padre no está en Él, porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo: los deseos impuros de la carne, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos humanos, el orgullo de las riquezas. El mundo se acabará con sus malos deseos, en cambio, el que hace la voluntad de Dios vive para siempre.” (1 Jn. 2, 15-17)

En esta Primera Carta de San Juan distingue tres tipos de codicia o concupiscencia: – la concupiscencia de la carne – la concupiscencia de los ojos – la soberbia, la avaricia y vanidad de la vida (2514 Catecismo Católico)

  • ¿He dicho o celebrado chistes impuros?
  • ¿He hecho acciones impuras en mi cuerpo (masturbación, tatuajes, piercing en la nariz o perforaciones en tu cuerpo)?
  • Con mi vestimenta, ¿he provocado a otros: miradas, deseos impuros consciente o inconscientemente? Pregunta para el 6to mandamiento.
  • ¿Me he entretenido con miradas impuras?
  • ¿He mirado películas impuras o revistas pornográficas o escenas impuras en TV?
  • ¿Me he entretenido con pensamientos, fantasías o recuerdos impuros?
  • ¿Me he dejado llevar de malos deseos contra la virtud de la pureza?
  • ¿He tenido conversaciones impuras? ¿Las he comenzado yo?
  • ¿He asistido a diversiones que me ponían en ocasión próxima de pecar? (ciertos bailes, cines o espectáculos inmorales, malas lecturas o compañías). ¿Me doy cuenta de que ponerme en esas ocasiones es ya un pecado?
  • Antes de asistir a un espectáculo, o leer un libro, ¿me entero de su calificación moral para no ponerme en ocasión próxima de pecado evitando así las deformaciones de conciencia que pueda producirme?

“Por lo tanto digo: vivan según el Espíritu, y no busquen satisfacer sus propios malos deseos. Porque los malos deseos están en contra del Espíritu, y el Espíritu está contra los malos deseos. Y los que son de Cristo Jesús, ya han crucificado la naturaleza del hombre pecador junto con sus pasiones y malos deseos.” (Gal. 5, 16-17; 24)

“De esta manera vivíamos siguiendo los malos deseos y cumpliendo los caprichos de pecadores. A causa de eso merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios…” (Ef. 2, 3)

“El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.” (Mt. 5, 28) – 6to Mandamiento.

2517 Catecismo Católico: El corazón es la sede de la personalidad moral: “Dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones” (Mt 15, 19). La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón: «Mantente en la simplicidad y en la inocencia, y serás como los niños pequeños que ignoran la perversidad que destruye la vida de los hombres» (Hermas, Pastor 27, 1 [mandatum 2, 1]).

2518 Catecismo Católico: La sexta bienaventuranza proclama: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).

Los “corazones limpios” designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios:

 La Caridad “Pues aunque el ejercicio físico es importante, la caridad es útil para todo, porque tiene promesas de vida para el presente y para el futuro.” ( 1 Tm 4, 8)

“Huye de las pasiones de la juventud, y busca la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con todos los que con un corazón limpio invocan al Señor.” (2 Tim. 2, 22)

La Castidad o rectitud sexual “Pues Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, sino en santidad.” (1 Tes. 4, 7)

“Se han endurecido de corazón y se han entregando al vicio, cometiendo sin freno toda clase de cosas impuras.” (Ef. 4, 19)

El amor de la verdad y la ortodoxia de la fe “Para los puros, todas las cosas son puras; para los impuros que no aceptan la fe, nada hay puro, pues tienen impura la mente y la conciencia. (Tito 1, 15)

“Deben saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna, porque si no saben gobernar su casa, ¿Cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios? (1 Tim. 3, 4)

“No hagas caso de discusiones que no tienen ton ni son, ya sabes que terminan en peleas. Un siervo del Señor no debe de andar en peleas, al contrario, debe ser bueno con todos, apto para enseñar y tener paciencia y corregir con corazón humilde a los rebeldes… (2 Tim. 2, 23-25a)

Existe un vínculo entre la pureza del corazón, la del cuerpo y la de la fe: “…para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciéndole, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen” (San Agustín, De fide et Symbolo, 10, 25).

Siguiendo la tradición catequética católica, el noveno mandamiento prohíbe la concupiscencia de la carne; el décimo prohíbe la codicia del bien ajeno.

10mo MANDAMIENTO

“No codiciarás la casa de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.” (Ex. 20, 17)

“Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes por codicia, se han desviado de la fe y se atormentan con terribles sufrimientos. (1 Tim. 6, 9-10)

“A los que poseen riquezas, diles que no sean orgullosos ni pongan su esperanza en sus riquezas, porque las riquezas no son seguras. Antes bien, que pongan su esperanza en Dios, el cual, Dios mismo nos da todas las cosas con abundancia para que lo disfrutemos. Diles que practiquen el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar con generosidad y compartir con liberalidad, de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera. (1 Tim. 6, 17-19)

“El que ama el oro, su perdición la tendrá delante. El que ama el dinero se extraviará por él. Muchos han quedado atados por el oro y han puesto su confianza en las alhajas. Estas cosas son una trampa para el necio, y todo insensato cae en ella.” (Eclesiástico 31, 5-7)

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: No te desampararé ni te dejaré.” (Hebreos 13, 5)

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41, 10)

El inicio de la envidia: Compararse y sobrevalorar el bien ajeno y desvalorizar el propio. 

  • ¿Siento envidia por los bienes de mi prójimo?
  • ¿Codicio lo que hace y lo que tiene el otro?
  • ¿Soy competitivo en forma ambiciosa con los otros?
  • ¿Soy avariento? (que deseo riquezas y poder sin medida.)
  • ¿Consigo mis bienes por medios injustos? Es decir, perjudicando a mi prójimo y haciendo cosas desleales?

LOS 7 PECADOS CAPITALES

1. Soberbia u Orgullo

  • Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor y se pone uno en antagonismo con Dios. (Catecismo Iglesia Católica 1866)
  • Se caracteriza por el pensamiento individual de que uno es mejor que otra persona en todo, todo lo sabe, todo lo quiere hacer, no acepta corrección ni consejos.
  • También puede ser caracterizado por su comportamiento de una manera para atraer la atención.
  • Opinión demasiado buena que tiene uno de sí mismo.
  • Admiración excesiva del propio yo. El orgullo hace que uno sea su propia ley, su propio juez en cuestiones de moral y su propio Dios.
  • El orgullo engendra la censura, la maledicencia, las frases hirientes y la difamación de la personalidad de otros, que infla más su “EGO”.
  • La Soberbia hace que califique al otro de ‘tonto’ a quienes no están de acuerdo con sus opiniones o forma de pensar. Se siente sin pecados y justifica el pecado por las circunstancias.

Preguntémonos:

  • ¿Asumo actitudes de jactancia o vanagloria?
  • ¿Me produce engreimiento que se hable de mí?
  • ¿Pretendo ser lo que no soy?
  • ¿Soy terco a los consejos y correcciones o a los mandatos que no me agradan?
  • ¿Rehúso renunciar a mi voluntad o capricho?
  • ¿Nunca doy mi brazo a torcer?
  • ¿Me causa resentimiento todo lo que contraría mi voluntad?
  • ¿Me peleo cada vez que mis caprichos son amenazados?
  • ¿Soy desobediente? ¿Soy renuente a someterme a las decisiones de quienes legítimamente son mis superiores?
  • ¿Rehúso someterme a la Voluntad de Dios?

Se vence con la Virtud de: La Humildad

  • La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado.
  • Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria.
  • El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior.
  • Va tras los tesoros  espirituales.
  • No está en competencia.
  • Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio.
  • La humildad se sobrepone también a la auto-abyección (auto humillación) en la que reconoce los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.

 

2. La Avaricia

  • Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones.
  • Es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo mandamiento. (CIC 2514, 2534)
  • Se caracteriza por el amor al dinero o las posesiones y la necesidad patológica de tener más y más o de mantener las riquezas por siempre.

Preguntémonos:

  • ¿Soy tacaño (a) con mi familia?
  • ¿Siento apego al dinero?
  • ¿Hasta qué grado llega mi amor al lujo?
  • ¿En qué forma ahorro dinero?
  • ¿He estafado a alguien con tal de hacer y ganar dinero sin importar el sacrificio del afectado?
  • ¿He vendido algo en mal estado o defectuoso?
  • ¿Le llamo ahorro a lo que sé que es tacañería?

Se vence con la Virtud de: La Generosidad

  • Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que necesiten.
  • Actuando honradamente en los tratos y negocios ayudándose el uno al otro.

3. La Lujuria

  • Es considerado lo opuesto al amor.
  • Es el deseo por otra persona en el sentido físico y no por razones de amor y devoción.
  • El deseo desordenado por el placer sexual.
  • Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito Divino, el cual es el amor mutuo de entre los esposos con la finalidad a la procreación de hijos.
  • Es el Deseo excesivo de los placeres de la carne.
  • Es un pecado contra el Sexto Mandamiento y es una ofensa contra la virtud de la castidad.

Preguntémonos:

  • ¿Trato de justificarme cuando doy rienda suelta a mi apetito sexual, diciéndome que mis desmanes son “necesarios para la salud” o la expresión de mi individualidad?
  • ¿Tengo relaciones sexuales fuera del matrimonio?
  • Si soy casado(a), ¿me comporto como un ser humano o como una bestia en la intimidad?
  • ¿Mi modo de ver y de entender se ha pervertido hasta hacer que no pueda discernir la verdad?
  • ¿Aprobaría Dios mis hábitos sexuales?

Como vencer la lujuria: Dios bendijo al hombre y a la mujer con atracción mutua. Mientras ambos viven bajo el amor de Dios, sus corazones buscan el amor Divino que es ordenado buscando ante todo el bien del otro. En comunión con Dios se ama verdaderamente y se respeta a la otra persona como hijo o hija de Dios y no se le tiene como objeto de placer. Es necesario entonces conocer y obedecer el sentido que Dios ha dado a la sexualidad.

Pero el pecado desordenó la atracción entre hombre y mujer de manera que el deseo carnal tiende a separarse de propósito divino y a dominar la mente y el corazón. La lujuria crece cuanto más nos buscamos a nosotros mismos y nos olvidamos de Dios. De esta manera lo inferior (el deseo carnal) domina a lo superior (el corazón que fue creado para amar). Cuando la lujuria no se rechaza con diligencia, el sujeto cae presa de sus propios deseos que terminan por dominarle.

La lujuria se vence cuando guardamos la mente pura (lo cual requiere guardarse de miradas, revistas, etc. que incitan a la lujuria) y dedicamos toda nuestra energía a servir a Dios y al prójimo según nuestra vocación. Si nos tomamos en serio nuestra vida en Cristo podremos comprender el gravísimo daño que la lujuria ocasiona y, aunque seamos tentados estaremos dispuestos a luchar y sufrir para liberarnos. Un ejemplo es San Francisco, quien al ser tentado con lujuria se arrojó a unos espinos. Así logró vencer la tentación.

Se vence con la Virtud de: La Castidad

  • Es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual según los principios de la fe y la razón.
  • Por la castidad la persona adquiere dominio de su sexualidad y es capaz de integrarla en una sana personalidad, en la que el amor de Dios reina sobre todo.

 

4. La Ira

  • El sentido emocional de desagrado y, generalmente, suscitado por un daño real o aparente.
  • Se caracteriza por una furia irracional así como la necesidad de causar daño físico o mental en otro individuo o cosas para desahogo.
  • La ira impide juzgar acertadamente.
  • Cólera, enojo, apetito de venganza, irritación, alma ofendida por todo, molestia.

Preguntémonos:

  • ¿Me dejo llevar por la ira?
  • ¿Tengo arranques de cólera?
  • ¿Siento deseos de venganza?
  • ¿Juro que: “esto me lo pagarán”?
  • ¿Recurro a la violencia?
  • ¿Soy susceptible, sensitivo o impaciente con exceso?
  • ¿Me molesto por cualquier cosa?
  • ¿Murmuro o refunfuño (Me quejo por todo o nada)?
  • ¿Dejo que me maneje la ira, cuando sé que me ciega a los derechos de los demás?
  • ¿Me contagia la ira de otros que por su debilidad se molestan conmigo?

Se vence con la Virtud de: La Paciencia

Sufrir con paz y serenidad todas las adversidades. Si buscas un ejemplo de paciencia encontrarás el mejor de ellos en la Cruz. Sufrir pacientemente grandes males. Ahora bien, Cristo en la cruz sufrió grandes males y los soportó pacientemente, ya que en su dolorosa pasión “no profería amenazas; como cordero llevado al matadero, enmudecía y no abría la boca” (Hch 8,32).

 

5. La Gula

  • Es el deseo desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida.
  • Se caracteriza por comer y beber excesivamente, en el sentido de comer más de lo que se considera necesario para el cuerpo humano.
  • El uso de comida es lo que distingue a este pecado capital de la codicia.

Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas:

  1. Comer o beber muy en exceso de lo que el cuerpo necesita.
  2. Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas que va en detrimento de la salud.
  3. Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los demás.
  4. Consumir bebidas alcohólicas hasta el punto de perder control total de la razón. La intoxicación injustificada que termina en una completa pérdida de la razón es un pecado mortal.
  5. También es gula, compras innecesarias de ropa, zapatos, carros…

Se vence con la Virtud de: La Templanza

  • Moderación en el comer y en el beber. Es una de las virtudes. Vence al pecado capital de gula.
  • La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de exceso, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco, de las medicinas, ropas, zapatos, carros.
  • Quienes en estado de embriaguez, o por aflicción inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables. (CIC 2290).

 

6. La Envidia

  • Rencor o tristeza por la buena fortuna de alguien, junto con el deseo desordenado de poseerla. Es uno de los siete pecados capitales. Se opone al décimo mandamiento. (CIC 2539)
  • También conocido como ‘celos’, la envidia es la acción de sentir disgusto o pesar del bien ajeno, ante la buena fortuna de otros y desear estar en su lugar.

Preguntémonos:

  • ¿Me molesta que otros sean felices o tengan éxitos tal como si esa felicidad o ese éxito, fuese algo que me lo hubiesen quitado a mí?
  • ¿Me causan resentimiento aquellos que son más inteligentes que yo, porque envidio que lo son?
  • ¿Censuro lo que hacen otros porque para mis adentros, quisiera haberlo hecho yo, por el honor o el prestigio que eso trae?
  • ¿Califico de presumidos a quienes son bien educados o instruidos, porque les envidio esas ventajas?
  • ¿Es real el aprecio que manifiesto por otros?
  • ¿Me molesta que “X” persona tenga la amistad de “Y” persona, provocándome celos?

    Se vence con la Virtud de: La Caridad

  • La tercera y principal de las Virtudes Teologales.
  • La caridad es el AMOR DE DIOS habitando en el corazón.

7. La Pereza

  • Falta culpable de esfuerzo físico o espiritual; acedia, ociosidad. Es uno de los pecados capitales. (CIC 1866, 2094, 2733)
  • Es el acto de hacer muy poco, de trabajar tan poco como fuera aceptablemente posible.
  • No buscar trabajo intencionalmente y vivir con aprovechamiento de la caridad de otros, es un ejemplo de esto.
  • Es una Enfermedad de la voluntad que nos hace descuidar nuestro deber, trabajos y esfuerzos.
  • La pereza viola un propósito de Dios: hacer las buenas obras. Impide hacer enmienda, mortificaciones, sacrificios y oraciones que provoca apegarse a la comodidad y no ganar Indulgencias puesta por la Iglesia.

Preguntémonos:

  • ¿Soy dado a la holganza o indiferente cuando se trata de cosas de orden material?
  • ¿Soy tibio o descuidado en mis oraciones?
  • ¿Prefiero estar en mi sofá, cama, hamaca para ver la T.V. que estar en oración o atender mis obligaciones?
  • ¿Desprecio la disciplina? ¿Soy descuidado (a)?
  • ¿Dejo las cosas para más mañana pudiendo hacer en el momento?

Se vence con la Virtud de: La Diligencia

  • Prontitud de ánimo para obrar el bien.

También si existen estos defectos en tu corazón, estás a tiempo de renunciarlos:

– La vanidad es una manifestación de la soberbia y la arrogancia. La persona vanidosa se siente superior al prójimo, ya sea desde un punto de vista intelectual o físico. El vanidoso no duda en destacar su supuesta capacidad cada vez que puede, menospreciando al resto de la gente. En este sentido, la vanidad encubre un sentimiento de inferioridad y el deseo de ser aceptado por el otro. Al hacer gala de sus virtudes, el vanidoso intenta demostrar que no es menos que nadie (lo que en realidad siente) y espera el aplauso y la admiración de quienes le rodean. La vanidad hace que el hombre sienta que no necesita a Dios. Se trata de una especie de auto-idolatría: el vanidoso rechaza a Dios ya que se tiene a sí mismo.

– La arrogancia Es una persona que lleva a creer y exigir más privilegios de los que tiene derecho, que, en realidad, ni le corresponden. Se distingue por su Altanería. Es importante diferenciar entre la arrogancia y la autoestima o la confianza en uno mismo. Tener una buena autoestima o confiar en las capacidades personales de uno mismo no supone un defecto ni tiene connotación negativa; por el contrario, resulta saludable y beneficioso para la persona. La arrogancia es un exceso de dicho sentimiento.

Los cinco mandamientos de nuestra Santa Madre la Iglesia Católica.

“…la Iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad.” (1 Tim. 3, 15)

Dios en su Infinita Misericordia nos envía a su Hijo para darnos la salvación: Jesús, Con el fin de continuar su obra redentora, funda la Iglesia, que es la designada por Él como guardiana de los medios de salvación.

Escogió a los apóstoles (hoy en día: El Papa, Obispos, sacerdotes) para que gobernaran la Iglesia transmitiendo sus poderes por el Espíritu Santo.

Los poderes que Cristo les transmitió a los apóstoles son:

  1. Enseñar con autoridad la doctrina de Cristo. Por ello, siempre debemos estar atentos a lo que el Magisterio nos dice. La Iglesia nos va enseñando el camino a seguir para obtener la salvación.
  2. Santificar por medio de los sacramentos. La Iglesia es la encargada de administrar los sacramentos, Ella es en sí misma, sacramento de salvación. Todos tenemos necesidad de la gracia para salvarnos, solos no podemos, por tanto, no podemos rechazar esta función de la Iglesia.
  3. Gobernar mediante leyes que obligan en conciencia. Siempre debemos obedecer al Magisterio en cuestiones de fe. Por esta autoridad que le viene del mismo Jesucristo, la Iglesia puede y debe promulgar leyes que ayuden a los fieles en su camino hacia la Casa del Padre.

Los mandamientos generales son:

1. Asistir u Oír la Misa entera los domingos y fiestas de guardar.

  • Todos tenemos la obligación de emplear parte de nuestro tiempo para consagrarlo a Dios y darle culto, esta es una ley inscrita en el corazón.
  • Es ley natural darle culto a Dios, y la Misa es el Acto fundamental del Culto Católico. De este modo la Iglesia concreta el Tercer Mandamiento de la Ley de Dios y el deber de los cristianos es cumplirlo el día que está mandado, además de ser sobre todo un inmenso privilegio y honor.
  • Este mandamiento exige a los fieles, obligatoriamente asistir u oír la celebración eucarística, el día en que se conmemora la Resurrección de Cristo (Los Domingos) y en fiestas Solemnes. El no cumplirlo es pecado grave para todos aquellos que tienen uso de razón y hayan cumplido los siete años de edad.
  • La Misa o sacrificio eucarístico del cuerpo y la sangre de Cristo, instituido por Nuestro Señor Jesús para perpetuar el sacrificio de la Cruz, es nuestro más digno esfuerzo que podemos hacer para acercarnos a Dios, y útil para conseguir el aumento de la GRACIA, y es más cuando asistes a MISA DIARIAMENTE. (No sustituye la misa Dominical la misa entre semana.)
  • Si tu condición no permite ir a Misa, escucha la Celebración Eucarística por la T.V. u otros medios y penetra tu concentración como si estuvieses allí con Él, recibiendo la Comunión Espiritual de esta forma: “Creo, Jesús mío, que estas realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Quédate conmigo y no permitas que me separe de ti. Amén.”

2. Confesar los pecados graves cuando menos una vez al año o en peligro de muerte.

Hay que acudir a este sacramento, como todos los demás, es signo sensible eficaz de la gracia, instituido por Cristo y confiado a la Iglesia. No basta con acudir al confesionario, sino que hay que cumplir con todos los requisitos que el sacramento impone. El asistir sin cumplir con los actos del penitente, se convierte en una confesión sacrílega. La confesión frecuente es recomendable, una vez al mes, para quienes quieren ir perfeccionando su vida, confesarse con frecuencia es uno de los mejores medios.

3. Comulgar.

  • La Comunión es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, estar fuerte y sano… así nuestra alma necesita comulgar para estar fuerte y saludable.
  • Tienes que estar Bautizado y haber hecho la Primera Comunión: primeros Sacramentos Católicos en regla.

¿Cuáles son las condiciones para poder comulgar?

-El que tiene algún pecado venial (pequeños pecados), puede pedir sincero perdón a Dios y comulgar sin necesidad de confesarse, por eso es IMPORTANTE ESTAR TEMPRANO EN LA IGLESIA PARA PEDIR PERDÓN EN EL ACTO PENITENCIAL:

“Yo confieso ante Dios Todopoderoso…….” y cuando el Sacerdote dice: «Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna» Todos: Amén. Esta hermosa fórmula litúrgica, que dice el sacerdote, nos absuelve de todos los pecados veniales. (Hay sacerdotes que recomiendan a los que llegaron tarde mejor no comulgar y asistir nuevamente a otra celebración Eucarística con otro horario.)

La Iglesia recomienda: Por tu situación si no hay Iglesia en tu región, u otra circunstancia, Comulgar por lo menos una vez al año en tiempos de Pascua de Resurrección, y/o después del Domingo de Resurrección.

4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Iglesia.

Esto asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas (Principalmente en Miércoles de Ceniza, todos los viernes de cuaresma y Viernes Santo) y contribuyen a adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad de corazón que nos une a los dolores de Cristo por nuestros pecados. También es provechoso en otros días del año o para interceder en una necesidad grave.

5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

  • El mandamiento señala la obligación de cada uno según sus posibilidades a ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, para poder continuar con su misión.
  • Las necesidades de la Iglesia son muchas.
  • La Iglesia fue querida por Nuestro Señor Jesucristo, su fundador. Ella vela por el bien de los fieles, su misión es ayudar a alcanzar la salvación.
  • Como católicos debemos sentirnos parte de Ella, amándola, cuidándola, defendiéndola y orar siempre por nuestra Iglesia.

 

Obras de Misericordia Corporales y Espirituales

“Amar a tu prójimo como a ti mismo” (Mc. 12, 31)

“No te vengarás, ni guardarás rencor con tu gente, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el SEÑOR.” (Lev. 19, 18)

OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES

Las Obras de Misericordia Corporales, en su mayoría salen de una lista hecha por el Señor en su descripción del Juicio Final.

  1. Dar de comer al hambriento
  2. Dar de beber al sediento
  3. Dar posada al necesitado
  4.  Vestir al desnudo
  5. Visitar al enfermo
  6. Socorrer a los presos.
  7. Enterrar a los muertos.

OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES

La lista de las Obras de Misericordia Espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.

  1. Enseñar al que no sabe.
  2. Dar buen consejo al que lo necesita.
  3. Corregir al que está en error.
  4. Perdonar las injurias.
  5. Consolar al triste.
  6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás
  7. Rogar a Dios por vivos y difuntos.

 

LAS VIRTUDES

“Existen la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor es el Amor” (1Cor.13,13).

Sin Amor y sin la caridad, las demás virtudes están como muertas.

Al hablar de la caridad, hay que hablar del AMOR, cuando se habla del Amor hay que hablar de la caridad.

Principalmente del Amor desinteresado: desear y hacer el bien del otro aunque no proporcione ningún beneficio, porque deseas lo mejor para el otro.

 

Las tres virtudes teologales son:

  • La fe: es la luz para poder entender las cosas de Dios. Encuentro íntimo con Dios, entregándose a Él, con la inteligencia y la voluntad.
  • La esperanza: a pesar de la desilusión y el dolor no caemos en la desesperación.
  • La caridad: dar con Amor sin esperar nada a cambio.

Las cuatro virtudes cardinales o morales:

  • Prudencia: se guía por la razón iluminada por la fe, para pensar con madurez, decidir con sabiduría y actuar bien, hablar lo necesario y callar lo debido.
  • Justicia: respetar los derechos y dar lo que es debido al prójimo, para poner orden, paz, bienestar y transparencia en todo.
  • Fortaleza: Es la virtud que da fuerza al alma, venciendo los obstáculos. Resistir el desaliento, la desesperanza y los halagos, soportando la muerte y el martirio, es decir, antes que abandonar el bien.
  • Templanza: Virtud que impide la inclinación al pecado, te mantiene dentro de los límites de la razón iluminada por la fe. Virtud que te domina a ser persona orante sin caer.

Dicta la abstinencia y la sobriedad; y para lo referente al placer desordenado del tacto: la castidad y la continencia. Las Virtudes compañeras de la templanza: humildad, que modera mi apetito de excelencia y mansedumbre, que modera mi apetito de ira.

Los siete dones del Espíritu Santo

  1. Sabiduría
  2. Entendimiento
  3. Consejo
  4. Fortaleza
  5. Ciencia
  6. Piedad
  7. Temor de Dios.

Las Bienaventuranzas

1716 Catolicismo Católico: Las bienaventuranzas están en el centro de la predicación de Jesús. Con ellas Jesús recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; pero las perfecciona ordenándolas no sólo a la posesión de una tierra, sino al Reino de los cielos: (Mt 5,3-12):

  • «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.»
  • «Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.»
  • «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.»
  • «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.»
  • «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán Misericordia.»
  • «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.»
  • «Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.»
  • «Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.»
  • «Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.»
  • «Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.»

 

Del Catecismo 1832:

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. (Ga 5,22-23, vg.).

La tradición de la Iglesia enumera doce:

  1. caridad
  2. gozo
  3. paz
  4. paciencia
  5. longanimidad
  6. bondad
  7. benignidad
  8. mansedumbre
  9. fidelidad
  10. modestia
  11. continencia
  12. castidad

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