Conozcamos la Fe Católica! ¿Qué es la Confesión? ¿Cuándo comenzó? ¿Los primeros “Sacerdotes”?

¿Qué es la Confesión? ¿Cómo y Cuándo comenzó la Confesión? ¿Los primeros “Sacerdotes”? Conoce esta doctrina que lleva miles de años enseñando lo que Jesús dejó establecido.

¿Qué es la confesión?

“Confesáos unos a otros vuestros pecados para que seáis salvos”. (Santiago 5,16)

La confesión es el sacramento en el cual, por medio de la absolución del sacerdote, recibimos el perdón de nuestros pecados si  nos confesamos arrepentidos.

Lo que más quiere Dios es que después de esta vida vayamos a gozar con Él  en el  Cielo.  Dios nos ama tanto como sus hijos que somos con un amor  inmenso, que quiso dejarnos un medio para que pudiéramos pedirle perdón por nuestras faltas por medio del Sacramento de la Confesión.

La palabra Confesión tiene la definición como “La declaración o reconocimiento que hace una persona de un error, una falta o un delito, especialmente cuando lo hace ante un juez.”

La Confesión o Reconciliación es el Sacramento mediante el cual Dios nos perdona los pecados cometidos después del Bautismo y recuperamos la vida de gracia, es decir, la amistad con Dios.

Es la gran oportunidad que tenemos para acercarnos de nuevo a Dios que es nuestra verdadera felicidad.
La confesión no es un sacramento de tristeza, sino de alegría, es el sacramento del hijo arrepentido que vuelve a los brazos de su Padre.
No es el Sacramento del final de nuestra vida, sino el que nos da la oportunidad de empezar una nueva vida cerca de Dios.

¿Cuándo me debo confesar?

  • Debemos confesarnos cada vez que caigamos en pecado grave.
  • Confesarse principalmente durante el tiempo de Pascua.
  • Y muy aconsejable confesarse una vez al mes, ya que así fortalecemos nuestra alma para resistir la tentación y nos acercamos más a Dios.

¿Qué es un pecado grave?

Se comete un pecado grave cuando se cumple con tres características:

  1. Materia grave (lo que se va a hacer)
  2. Pleno conocimiento (se sabe que es malo lo que se va a hacer)
  3. Pleno consentimiento (se elige libremente hacerlo)

 

¿Cómo y Cuándo comenzó la CONFESIÓN?

Jesús mismo instituyó la CONFESIÓN con sus discípulos. Jesús dio toda autoridad a sus discípulos y sucesores para perdonar los pecados.

“Al atardecer de aquel día el día, el día primero de la semana, los discípulos se habían reunido con puertas cerradas por miedo las autoridades judías. 

Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a ustedes! 

Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Ellos se alegraron de ver al Señor. Luego les dijo otra vez: ¡Paz a ustedes! COMO EL PADRE  ME ENVIÓ A MÍ, ASÍ  YO LOS ENVÍO A  USTEDES.  Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO. A QUIENES USTEDES PERDONEN LOS PECADOS, LES QUEDARÁN PERDONADOS Y A QUIENES NO SE LES PERDONE, QUEDARÁN SIN PERDONAR  (Jn. 20, 19-23)

Sí tú eres de los que cree en Jesús, debemos de seguir sus enseñanzas, confesándonos con los que Él mismo envió: Sus discípulos, en nuestro tiempo son Los sacerdotes.

¡Esto no lo dijo La Iglesia, ni otra persona, lo dijo JESÚS!

Jesús fundó una sola Iglesia, las siguientes palabras salieron de la boca de Jesús:

“Y ustedes quién dicen que soy – Les preguntó.

Simón Pedro le responde: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.

Entonces Jesús  les dijo: Dichoso  tú, Simón, hijo de  Jonás, porque no lo sabías por medios humanos, sino porque te lo reveló Mi Padre que está en el Cielo.yo también te  digo: TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA Y LAS FUERZAS DEL INFIERNO NO PODRÁN VERNCERLA. Y A TI TE DARÉ LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. TODO LO QUE ATES  EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO Y LO QUE TÚ DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO ” (Mt 16 15-19)

Jesús mismo CONFIRMÓ y REAFIRMÓ la autoridad que les dio a sus apóstoles y sucesores cuando dijo: El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; y el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió. (Lc 10, 16)

 

Los Primeros “Sacerdotes”

Nuestros hermanos separados de la Iglesia Católica dicen:

– ¿Y yo porqué tengo que decir mis pecados a un hombre? ¿A un ser humano? –

En primer lugar, los Apóstoles eran humanos exactamente pecadores como nosotros,  escogidos por su propio nombre por el mismo Jesús “Ven sígueme que os haré pescadores de hombres ” (Mt. 4, 19)  y los CONSAGRÓ representantes suyos aquí en la tierra, los envió para no dejarnos solos, mientras Él se sentaba en su Trono junto a la diestra del Padre Todopoderoso.

Y Segundo: Por medio de los mismos Apóstoles, que son los primeros partícipes de esta misión, han transmitido esta Consagración en un cargo ministerial como una cadena ininterrumpida, comenzando desde Jesús a los Apóstoles; y los Apóstoles a los que ahora llamamos Obispos (sus sucesores) para consagrar manos sacerdotales (ya que solo el Obispo tiene la autoridad para consagrar nuevos Sacerdotes y hacer de Sacerdotes nuevos Obispos). Como dijimos: Todo una cadena ininterrumpida.

¿Cómo? EL Obispo, Transmitiendo a través del gesto de imposición de las manos, un don espiritual, que le capacita a actuar en nombre de Cristo-Cabeza: “Por eso te recomiendo que avives el fuego del Don que Dios te dio cuando te impuse las manos.” (2 Tim. 1, 6) “No impongas las manos sobre nadie sin saber, porque te harías cómplice de los pecados de otros.” (1 Tim. 5, 22) “No descuides los dones que tienes y que Dios te concedió, por inspiración profética, cuando los ancianos de la Iglesia te impusieron las manos.” (1 Tim. 4, 14)  Así pues, estos sucesores «Son una raza escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa.» (1 Pedro 2, 9). «De  esta manera, Dios hará de ustedes, piedras que tienen vida, para la construcción de un templo espiritual, y  para la formación  de una comunidad sacerdotal santa, que  por medio de Jesucristo ofrezcan SACRIFICIOS ESPIRITUALESagradables a Dios.» (1 Pedro 2, 5) 

(La  Santa Misa,  es  el  mismo  Sacrificio  de  la  Dolorosa  Pasión,  que  el mismo Jesucristo instituyó cuando dijo en su última cena, que se hiciese en memoria Suya. Y es el sacerdote, con sus manos y  por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en  el Cuerpo y  en  la Sangre de Cristo,  que ofrece el MAYOR Sacrificio al Eterno Padre.)

Nadie puede pretender tomar el puesto de Jesús, que ha abolido todos los sacrificios y que ha llegado a ser el único «Hijo de Dios, nuestro gran y Sumo Sacerdote» (Hebr. 4, 14) pero sí tiene sus representantes aquí en la tierra.

–    Yo me confieso directamente con Dios. –

El  modo que Dios me quiera perdonar, no lo elijo yo,  lo elige ¡ÉL!,  las condiciones del perdón no las elijo yo, las elige ¡ÉL!, y si Él dejo a sus representantes/servidores con el poder de perdonar pecados y Dios me ofrece lo que yo no quiero entonces estoy rechazando ese tesoro de ser perdonado queriendo hacer mi manera y a mi entendimiento. Jesús mismo dejó las condiciones, ya que Él sabe hacer las cosas perfectas.

Era necesario valerse por una persona en vez de una cosa, una piedra, un muro; como el Muro de los Lamentos por ejemplo: Que no oye, no entiende, el muro no contesta no tranquiliza no orienta y Dios sabe que un pecador arrepentido necesita consuelo, consejos, que lo tranquilice, que lo anime, que le conteste que lo guíe que lo oriente por eso Dios dejó un ‘hombre’, dejó sus hijos Sacerdotes, sus representantes en la tierra, sus delegados, para guiar, consolar,  animar a seguir  adelante,  dar  consejos   iluminados por el Espíritu Santo; y en Nombre de Dios que los envía, perdonen los pecados.

¡QUE HERMOSO REGALO DE LA CONFESIÓN NOS DEJÓ NUESTRO SEÑOR!

El Señor nos dejó este perfecto y hermoso regalo porque sabe y conoce que somos débiles y tanto que nos ama, que nos da la oportunidad de pedirle perdón mediante los Sacerdotes consagrados a Él, no nos dejó solos.

Así que el Sacerdote, no es un hombre cualquiera: tiene el poder especial para perdonar los pecados. Y el sacerdote también tiene el privilegio de confesarse con otro sacerdote, porque también necesita aliento, orientación espiritual. “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” (Gal. 6, 2)

Con la muerte se acaba la oportunidad de pedir PERDÓN

El que No pide perdón antes de morir, no podrá pedir perdón después de morir. Dios no pudo perdonar, no porque le faltó Misericordia, sino porque al pecador le faltó condición indispensable de PEDIR PERDÓN.

“TENEMOS MISERICORDIA MIENTRAS VIVAMOS, DESPUÉS DE MUERTOS ES LA JUSTICIA” Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, después de esto, el juicio (Hb 9, 27)

Dios no condena  a nadie,  nosotros mismos nos condenamos, tenemos la libertad de elegir el Cielo Eterno o el infierno eterno. Pecando voluntariamente he decidido el camino del infierno, y Dios respeta nuestra decisión y nuestra voluntad, ya que Él no nos llevará al Cielo a empujones!!

¿Pudo Dios dejar algo más fácil que la Confesión para pedirle perdón?

Dios no pide licenciaturas, ni maestrías, ni doctorado, ni  que sepas  leer o escribir… Solamente pide

  • SINCERIDAD, que digas la verdad, porque si miento en plena confesión HAGO UN PECADO PEOR A TODOS LOS QUE LLEVABA “SACRÍLEGIO”.
  • ARREPENTIMIENTO, dolor en tu corazón porque ofendiste la Divinidad de un Dios tan Bueno y Compasivo. “Mas tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, lento a la ira y abundante en misericordia y fidelidad.” (Salmo 86, 15)

¿Qué gracias o favores se obtienen con la confesión?

Con la confesión se obtienen grandes gracias o favores especiales:

1)   Nos devuelve o nos aumenta la gracia santificante: la amistad con Dios.

2)   Nos da fuerzas especiales para evitar el pecado y rechazar las tentaciones.

3)   Nos da asco y antipatía por todo lo que sea ofender a Dios.

4)   La ENORME GRACIA DE GANAR INDULGENCIA:

Visita el siguiente link para saber ¿Qué es una Indulgencia?https://carolinabueso.com/2018/02/17/que-es-la-indulgencia/

 

NUESTRA IGLESIA CATÓLICA: Todo esto empezó cuando Jesús reunió a 12 hombres y los envió a predicar. Ellos no imaginaban que tal proyecto resultaría en lo que vemos hoy… billones de personas profesando la misma fe.

En resumen, ser un católico consciente es la mayor alegría que el ser humano puede tener.

  Así que estas preparado para nunca caer en iglesias falsas!

Fuente:

  • La Sagrada Biblia.
  • El Catolicismo Católico.
  • Predicador: Fernando Casanova.

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