Nuestra Virgen Morenita de Suyapa, Patrona de Honduras. Historia.

Fiesta: 03 de Febrero.

La Virgen de Suyapa es un verdadero símbolo de la fe de muchos hondureños, pues gracias a sus intercesiones, se les cumplen los milagros a los feligreses.

Adquirió el nombre para su advocación entre los hondureños como Suyapa, es un nombre netamente criollo; expresión derivada del vocablo náhuatl “Coyapa” que quiere decir “en el agua de las palmeras”.

La diminuta imagen de Nuestra Señora de la Concepción de Suyapa fue hallada un sábado a finales de enero o principios de febrero en 1747 por parte del trabajador agrícola Alejandro Colíndres, un joven y humilde labrador y por un niño de ocho años llamado Jorge Martínez, quienes regresaban a la aldea de Suyapa, cansados de trabajar todo el día en la cosecha del maíz.

Según la tradición hondureña, Colíndres y el niño limpiaban campos de maíz en las plantaciones de Juan José Lozano, llevaban la mitad de la jornada cuando les anocheció. Camino de regreso, llegando a la montaña del Piligüín, al noreste de Tegucigalpa,  Capital del País Centroamericano Honduras, ellos deciden dormir en el duro suelo. Colíndres estaba despierto por un dolor agudo y se dio cuenta que estaba acostado sobre algo que lo incomodaba. Colíndres, sin ver lo que era por la oscuridad de la noche, tomó y arrojó lo que le molestaba lo más lejos que pudo, pero cuando volvió a acostarse ahí estaba de nuevo y esta vez no lo tiró sino que, intrigado por lo acontecido, lo guardó en su mochila.

Imagen de la Catedral San Pedro Apóstol de San Pedro Sula, Honduras.

A la luz del amanecer descubrió sorprendido que el misterioso objeto era una pequeña imagen de la Virgen María tallada en madera de cedro que luego llevó al altar de su familia en casa de su madre: Ana Caraballo, una mestiza hija de uno de los primeros pastores que se asentaron en la Hacienda San José de el Trapiche, y quien estaba casada con el laborío Francisco Colindres, de cuyo matrimonio nacieron María Isabel, Alejandro y Bernabé.

En la aldea la noticia circuló como la portentosa bendición de Dios a los habitantes del poblado de nativos que trabajaban la tierra, y servían en las estancias próximas donde se criaban ovejas y ganado vacuno.

Doña Ana, ya entrada en años, como era costumbre en aquellos tiempos que las pertenencias hogareñas pasaban al cuidado de las hijas, depositó la imagen en manos de su única hija, María Isabel Colíndres, que apenas contaba con doce años de edad cuando se produjo el hallazgo. Ya en poder de Isabel Colíndres, esta se encargó de cuidar la pequeña imagen de la Inmaculada Concepción en su casa de habitación durante 33 años, y a ese lugar acudían muchas personas a orar y a pedirle a la virgen que curara sus padecimientos y su intersección ante Dios para aliviar sus penas.

Ya deteriorada la Casa de los Colíndres donde estuvo la estatuilla en un altar por varios años antes de la construcción de la primera Ermita..

Muchos fueron los que recibieron las bienaventuranzas de La Virgen María de Suyapa y pronto sus acciones milagrosas se divulgaron por la comarca, incluyendo a los vecinos del Real de Minas, lo que motivó a Isabel Colíndres para destinar en su casa, una vieja construcción que todavía se encuentra al costado este de la antigua ermita, Isabel levantó un pequeño altar que siempre permanecía adornado con fragantes flores e iluminado con velas de cera de castilla.

No fue hasta luego de 20 años de su hallazgo, cuando en 1768 se le acreditó a la estatua su primer milagro reconocido y comenzó atraer la atención del público.

El primer gran Milagro de la virgen de Suyapa y Su Primera Capilla

La Casona de la Hacienda San José del Trapiche donde la Virgen de Suyapa hizo el primer milagro.

Se manifestó cuando el capitán Joseph de Celaya, mayordomo de la Hacienda San José de El Trapiche, padeciendo del entonces llamado “mal de piedras” (cálculos en la vejiga, que en esos años no había cura) mandó a que le llevaran a su lecho la imagen, ya que los brebajes y tés no le representaban mejoría alguna.

Desesperado por los intensos dolores, el capitán de Celaya le prometió a la virgen que si lo curaba de aquel tormento que sufría, le construiría un templo en la aldea y a oficiar misas en su honor durante todo el año.

Al siguiente día de la visita de La Virgen a El Trapiche, el señor Celaya expulsó las piedras que le martirizaban y aquel milagro se divulgó entre los vecinos del lugar, entre los moradores del Real de Minas y el prodigio fue revelado en detalles a la autoridad eclesiástica del poblado al ilustre Sacerdote José de Simón, cura Párroco de la Villa y constructor de la Catedral de Tegucigalpa en 1765.

Luego de su primer milagro de nuestra Señora, la familia Colíndres comenzó a recaudar fondos junto con el pueblo para construir una Capilla. El 28 de noviembre de 1777, el Cabildo Eclesiástico de Comayagua dio licencia al capitán Joseph de Celaya “para labrar y edificar en la hacienda, en el valle de Suyapa, una Capilla para celebrar en ella la Santa Misa”.

El capitán Zelaya ya mayor de edad, no pudo terminar su promesa, quien honró su palabra fue don Bernardo Fernández dueño de la Hacienda y compadre del mayordomo, donando el predio y con las aportaciones de muchos creyentes se construyó la Ermita (Pequeña Iglesia) levantando con paredes de adobe alineadas sobre cimientos de piedra acarreada del cerro de Coyapa, nombre original de la aldea. La bendición de esta ermita, y la primera misa, se efectuaron en 1780, año en que fue edificada.

María Isabel Colindres, la hija única de doña Ana y hermana de Alejandro quien encontró la imagen, falleció en 1812 y fue sepultada en el patio del costado sur de la Catedral de Tegucigalpa.

La nueva Ermita solo tenía una entrada dirigida hacia el poniente y tres ventanas, una sobre la puerta principal y dos laterales en la proximidad del sitio destinado para colocar la virgen y que servía para iluminación durante las horas del día. La pequeña iglesia no contaba con un campanario y los aldeanos habilitaron un travesaño sostenido por dos horcones para colgar una pequeña campana que al ser golpeada por el badajo servía para llamar a los fieles a los actos litúrgicos en los días de fiesta. Era un campanario de madera construido en 1889 que fue destruido por las tormentas y fuertes vientos de octubre de 1906 mismo que hizo crecer el Río Grande para llevarse dos arcos del Puente Mallol.

La imagen de la Morenita, habiendo salido de la casa de los Colindres, la Ermita era el humilde hogar de nuestra Milagrosa Virgen.

Fue hasta 1913 que el cura Párroco Santiago Zelaya logró obtener fondos y el permiso del Obispo Martínez y Cabañas, para levantar cornisas, torres en los laterales, reforzar la viejas paredes de adobe y cambiar el frontispicio de la ermita, construyéndose dos capillas laterales que le dieron al templo la forma de una cruz latina, procediendo a enladrillado desde la entrada hasta el retablo.

La Ermita remodelada y mejorada en 1922.
El camarín de madera con polvo de oro trono de la Reina Celestial en 1929.

Se colocó en 1929 el camarín de madera tallada con motivos dorados confeccionado por el artista Antonio Vega de San Antonio de Oriente, y el que por muchos años fue el sitio de honor de la virgen de Suyapa una vez que se le colocó la capa de oro y plata que la cubría totalmente y que constituye la imagen conocida por los hondureños con su resplandor en forma de ocho nimbado por las doce estrellas del Colegio Apostólico.

Camarín actual.
Foto de 1930, se aprecia la Ermita, la primer Capilla en la aldea de Suyapa.  

La Ermita diseñada por el maestro Miguel Turcios Reina y ejecutada por los maestros albañiles Máximo González y Panfilo Sauceda se terminó en 1922, y se convirtió en el Santuario de nuestra Señora de Suyapa. La Ermita cambió totalmente y en 1924 se habilitó en la parte de enfrente como especie de atrio y a sus alrededores un área a la que se le dio un revestimiento de ladrillos para que los visitantes al templo esperaran cómodamente su ingreso al templo que resultaba insuficiente para acomodar a los miles de creyentes que visitaban a la Virgen.

La actual Ermita donde actualmente permanece La Virgen del hallazgo.

En 1925, el Papa Pío XI la declaró Patrona de Honduras bajo el título de “Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Suyapa” y declaró el 03 de febrero como su día festivo, siendo Arzobispo de Tegucigalpa el Monseñor Agustín Hombach.

El Papa Juan Pablo II en su visita a Honduras en 1983, celebrando la Misa en la Basílica de Suyapa.

El 08 de Marzo de 1,983 el Papa Juan Pablo II ratificó la bula en la primera y única visita a tierras hondureñas, manifestó: “El nombre de la Virgen María de Suyapa tiene sabor a Misericordia por parte de María y de conocimiento de sus favores por parte del pueblo hondureño” ofició La Santa Misa en el Santuario Nacional participando en el acto litúrgico el entonces arzobispo monseñor Héctor Enrique Santos y Hernández, su auxiliar el ahora Cardenal Rodríguez Maradiaga y los miembros de la Conferencia Episcopal de Honduras.

Personajes ligados para la Construcción de Basílica de Suyapa, Santuario Nacional

La Basílica Menor Nuestra Señora de Suyapa

En la década de 1950 se construyó una gran Basílica próxima a la capilla, nombrada Basílica de Suyapa por el acuerdo Apostólico emitido en 1943 por el prelado doméstico de su santidad y administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Monseñor Emilio Morales Roque e iniciado durante el Arzobispado de Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona.

Actualmente, la estatuilla de la Virgen pasa la mayor parte del tiempo en la capilla pero cada año se mueve a la Basílica de Suyapa en el día de su celebración para acomodar a la multitud de personas que asisten a verla, tanto de Honduras como de Centro América.

El Arzobispo Agustín Hombach fue uno de los grandes prelados que contribuyeron a que la Patrona de Honduras tuviera un templo digno de su reinado sobre las almas de los hondureños, y a su muerte, el Monseñor Emilio Morales Roque en su condición de administrador apostólico de Tegucigalpa, adquirió de la familia Zúniga Inestroza el terreno para construir el Santuario Nacional, y a la vez se les otorgó las facultades para recaudar fondos, contratar diseñadores y todo lo concerniente a la construcción del nuevo Santuario.

Entregando en 1943 la escritura a un comité formado por los Sacerdotes: Basilio Gómez, Alfonso Tejeda, Ramón Salgado, José B. Carranza, Ramón Bonilla, Rafael Moreno Guillén y los seglares Donado Díaz Medina , Miguel A. Ramos y Jorge Fidel Durón para que dieran los primeros pasos para construir un gran Santuario para la Virgen.

Monseñor Turcios y Barahona colocando la Primera Piedra de la Basílica.

El Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona colocó la primera piedra del santuario en 1954, monumental obra que se erigió con mucho esfuerzo, con las contribuciones de la feligresía, las aportaciones de personas que le rendían mucha devoción a la Virgen. La labor fue muy larga pero en el camino se identificaron con el proyecto personas como doña Laura Vijil de Lozano y un grupo de damas e instituciones que prestaron su decidido apoyo para que el nuevo Santuario sustituyera a la vieja Ermita que se levantó en 1780.

En 1969 fue declarada Capitana de las Fuerzas Armadas de Honduras.

 

Imagen de La Morenita en el Bulevar camino hacia  el Santuario.

 

Actual  Basílica Menor de Nuestra Señora de Suyapa.

Descripción de La Morenita Virgen de Suyapa

La imagen de la Virgen de Suyapa, colocada en una copa para ser admirada por Ivonna St. Siegens.

Nuestra Señora de Suyapa mide apenas 6.5 centímetros que cabía en la mano del niño Lorenzo, está tallada en cedro, lo que hace verla morenita.

Imagen Real de la Morenita. Todos los años manos artísticas adornan a la Reina con vestidos elegantes para celebrar su día Patronal.

Y debido al color de su piel, los hondureños la llaman cariñosamente “La Morenita” o “La Virgencita Morena.”

Colores de su vestimenta original del hallazgo de 1747.

En su mirada angelical se refleja la nobleza de la raza indígena, morena de rostro ovalado, mejillas redondeadas, y su lacia cabellera le llega hasta los hombros. El color original de su vestidura es el rosa pálido, que apenas se deja ver por estar totalmente cubiertas por un manto celeste adornado con valiosas alhajas doradas, por dentro sus manos juntas en actitud orante.

Colocado al frente de la imagen, un resplandor de plata sobredorada la enmarca. Es una cosa peculiar, pues tanto el resplandor, como la aureola, suelen verse habitualmente en el respaldo de las imágenes. El resplandor está formado por dos aros cerrados en forma de número ocho del que salen los rayos que rodean a la Virgen. Una Corona sobre la cabeza de la Morena viene a realzar su real Majestad, ya que está constituida como Reina del Pueblo Hondureño.

El aro superior está nimbado por doce estrellas de plata, que representan los 12 apóstoles y las 12 tribus de Israel. Todo el conjunto nos recuerda a la mujer vestida de sol que aparece en el Apocalipsis. (Ap. 12,1)

Decorada con Elegante vestidura, diferente para cada año para Su celebración.

Atentado a la imagen de Nuestra Señora de Suyapa

La venerada imagen ha sido robada dos veces:

El 12 de abril de 1,936: La imagen de la Virgen de Suyapa había sido robada del templo. Conmovida la feligresía, autoridades eclesiásticas y policiales se dieron a la tarea de buscar a la patrona espiritual de los hondureños y al día siguiente, vecinos de Sipile dieron cuenta que una enferma mental llamada Dolores Chávez Corpeño la tenía en su poder en su humilde casa de aquel barrio de Comayagüela. La demente logró quedarse la noche anterior en el santuario, rompió el vidrio del dorado camarín, substrajo la imagen y se la llevó a su casa. Encontrada le fue entregada al cura párroco de la Catedral quien expuso en el altar principal a la Virgen hasta el día 19 de abril cuando en procesión fue llevada nuevamente a su Santuario en la aldea de Suyapa.

El segundo robo de la imagen se produjo el 1ero de Septiembre de 1986: Cuando manos profanas sustrajeron de su cálido hogar a la Virgen de Suyapa; desde la Ermita de la Aldea de Suyapa, se robaron la imagen de la Virgen de Suyapa para despojarle sus lujosos vestidos confeccionados en oro. La noticia se dio a conocer en horas de la madrugada por los servidores de la Misa de la primera hora, la noticia conmocionó la población entera.

Monseñor Héctor Enrique Santos (QDDG) y ahora el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez en los momentos de preocupación.

Tras la confirmación del Arzobispo Héctor Enrique Santos del robo de la Patrona de Honduras, miles de Hondureños se dispusieron hacer procesiones de muchos kilómetros, rezaban, lloraban y gritaban por el retorno de la Morenita.

Miles de devotos oraban fuera del Templo suplicando el regreso de la Reina de Honduras.

Mientras otros tantos oraban fuera de la Capilla, que miles lloraban y con ferviente fe suplicaban de rodillas el regreso de la Virgencita al Altar.

Por la infausta noticia, hubo una fuerte movilización de todos los feligreses y autoridades policiales en busca de la Reina de Honduras.

El Milagro esperado llegó. La buena noticia se difundió en cadena Nacional. La estatuilla Sagrada apareció después de estar 28 horas desaparecida.

La imagen Sagrada, sin vestimenta y sin corona.
Don José, dueño del restaurante, señalando el lugar del encuentro.

El acontecimiento conmocionó a todo Honduras. Los delincuentes temerosos por la indignación popular la fueron a depositar en horas de la noche envuelta en papel periódico sin su vestimenta y sin la Corona en el baño de hombres del restaurante “La Terraza de Don Pepe” en el centro de la ciudad.

En las afueras del restaurante los fieles devotos llegaron con la emoción de verla, cantaban y daban gracias a Dios por su encuentro.

Su propietario, don José Barroso una vez que constató el hallazgo, la entregó en el Palacio Arzobispal a Monseñor Héctor Enrique Santos titular de la Arquidiócesis de Tegucigalpa que la llevó a La Catedral donde era imposible controlar la multitud de católicos que deseaban verla de nuevo, en las afueras entonaban conjuntos musicales dedicándole serenatas a la Reina de Honduras. Días después la llevaron nuevamente al Santuario.

Afuera, Conjuntos musicales celebraban la aparición de La Morenita de Honduras. 

La Alborada y la Celebración a Nuestra Señora de Suyapa en su día

Los fuegos pirotécnicos embellecen la noche anterior previo al Aniversario.
Las lucen que decoran la Basílica Menor de Suyapa en la alborada. 

Muchos católicos fervorosos y devotos hondureños y centroamericanos, asisten a la Fiesta Patronal en Honor a la Virgen de Suyapa. Comenzando con la noche anterior con la alborada, con cantos de Alabanza donde participan todos los ministerios de música, luces que iluminan la Basílica con imagenes, fuegos pirotécnicos y la celebración Eucarística, todo para conmemorar el Aniversario de Su hallazgo.

La Procesión que da inicio a la Celebración del cumpleaños de la Patrona de Honduras, muchos acompañan con Amor a la Madre de Dios con el Rezo del Santo Rosario.

El día de la celebración, centenares de personas junto con el Cardenal, Obispos y sacerdotes engalanan la procesión en la Capital de Honduras hasta llegar a la Basílica menor de Nuestra Señora de Suyapa para celebrar a lo grande, para suplicar favores, para agradecer milagros y para Alabar a Dios y así participar en la Santa Misa.

Imágenes dentro de la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa durante la Celebración Eucarística.
Centenares de personas veneran la Morenita de Honduras en la Santa Misa.

¡BIENVENIDOS PEREGRINOS!¡BIENVENIDOS VISITANTES A HONDURAS, TIERRA DE LA VIRGEN MORENA DE SUYAPA!

 

 

 

 

Extracto:

Diario El Heraldo, Honduras.
Diario La Tribuna, Honduras.

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