Nuestra Señora de Guadalupe a lo largo de la historia.

LA PATRONA DE AMÉRICA: Historia de las Apariciones y el atentado en 1921 y los descubrimientos científicos.

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
Fiesta: 12 de Diciembre

HISTORIA

Un sábado de 1,531 a principios de diciembre, en las cercanías de la Ciudad de México, entonces ciudad capital del imperio Azteca, un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó una voz que lo llamaba por su nombre.
Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo:
“Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo”.
Juan Diego, ahora Santo, fue con el Obispo pero el obispo al escuchar el relato del indio, no le creyó. De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido.
La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oír a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que
era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a la Virgen María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo.

Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego: “NO SE ENTRISTEZCA TU CORAZÓN, ¿ACASO NO ESTOY YO AQUÍ QUE SOY TU MADRE?
Siguió diciéndole que su tío no moriría y que ya estaba sano.
Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde fue su primera aparición, halló rosas de Castilla frescas y  regresó con las flores recién cortadas con la Virgen, cortó cuantas pudo poniéndose en la tilma,  y Ella las tocó y le dijo que ésta sería la señal, y que se las llevara exclusivamente al Obispo.
Una vez ante Monseñor Zumarraga, Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Viendo esto, el obispo llevó la imagen Santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio.

Primer Templo de Guadalupe donde La Virgen María pidió la construcción.

Pio X la proclamó como “Patrona de toda la América Latina”, Pio XI “de todas las Américas”, Pio XII la llamó “Emperatriz de las Américas” y Juan XXIII “La Misionera Celeste del Nuevo Mundo” y “la Madre de las Américas”.

La imagen de la Virgen de Guadalupe se venera en México con grandísima devoción por los milagros obtenidos, por los estudios cientificos y resultados inexpicables de la Tilma y los  colores de la imagen y por el Milagro del atentado de 1921:

El atentado de la Basílica de Guadalupe contra la imagen original en 1,921.

El 14 de Noviembre de 1921, era un domingo como cualquier otro, la celebración eucarística había terminado. La Basílica de Guadalupe se encontraba llena de fieles cuando de pronto un estruendo y un intenso humo blanco causaron pánico. Eran exactamente las 10:30 de la mañana. La gente, al comprobar, que físicamente ellos estaban bien, se experimentó un momento de temor y preocupación aun más fuerte al ver humo blanco disperso en la imagen original de la Virgen de Guadalupe, cuando la bomba explotó, voló casi todo, desde el piso y el reclinatorio de mármol. La destrucción alcanzó incluso las ventanas a 150 metros de distancia. Sin embargo la imagen y el vidrio a su alrededor permanecieron intactos. El único daño que ocurrió cerca a la tilma fue en un pesado crucifijo de bronce, que terminó doblado hacia atrás.

Así quedó el crucifijo del Altar después del atentado, parece como si el Hijo quisiera proteger a su Madre de tal acto vandálico.

Según los testigos, (un grupo de obreros que estaban en el templo), se adelantó un individuo pelirrojo, vestido con un overol azul nuevo, a colocar rápidamente un ramo de flores ante la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe. La descripción correspondía a la de Luciano Pérez, un activista anticlerical que escondió 29 varas de dinamita en un jarrón de rosas y lo puso ante la imagen.

Antiguo altar donde se veneraba la verdadera imagen milagrosa, abajo de la imagen, el Crucufijo de bronce.

Bajó del altar y un momento después se produjo una tremenda explosión, que sacudió los muros de la Basílica: había estallado una bomba a los pies mismos de la imagen milagrosa.  El ayate de Juan Diego donde está estampada la Virgen de Guadalupe no sufrió ningún daño, ni tampoco el cristal ordinario que la protegía del ambiente, acto milagroso si consideramos que en la misma Basílica y aun afuera hubo vidrios rotos por la detonación y en los edificios de alrededor sufrieron desperfectos debido al atentado.

Este individuo, luego de las explosiones, fue detenido por la misma gente que estaba en la basílica. Ya que varios hombres se colocaron en las puertas para no dejar salir a nadie y las mujeres señalaron a ese individuo como el culpable.

Luciano Pérez estuvo a punto de ser linchado, no por los fieles que estaban en el interior de la basílica, sino por los vendedores de los exteriores del templo religioso. Afortunadamente, Edmundo Aragón, Presidente Municipal del pueblo de la Villa de Guadalupe, pudo evitarlo.

Una vez pasado el susto por la explosión, Ignacio Díaz de León, presente en el atentado declaró eufórico “¡Ni mil bombas podrán destruir a la Imagen Santísima”. Además contó que luego de escuchar la primera explosión corrió al altar, pese a que la gente le advertía del peligro, pero él no escuchó los consejos subió al altar “para evitar que otra máquina infernal estallara”. Al disiparse el humo el clérigo exclamó “Oh, ¡Santo milagro de Dios!. La Imagen de Tu Madre Purísima, está intacta”. Las campanas de la basílica fueron echadas a vuelo para que la gente supiera que nada le había pasado a la Virgen de Guadalupe.

Actual Basílica nuestra señora de Guadalupe junto con la Primera y antigua Basílica donde fue el atentado.

Según los escritores actuales, detrás del acto de terrorismo contra la Reina de México estaban los enemigos de la Iglesia: el liberalismo y la masonería. El atentado fue pensado y solicitado por el presidente Álvaro Obregón, ya que Luciano el autor del atentado era empleado de la secretaría particular del Presidente. También se supo en fin, que el presidente Obregón había preguntando repetidas veces a los empleados de su Secretaría Particular si no habría algún valiente que se animara a destruir la imagen guadalupana. El Padre Jesús García Gutiérrez consigna también que hubo varias personas que oyeron decir a Obregón en un discurso que no descansaría hasta limpiar su caballo con el ayate de Juan Diego.

El 18 de noviembre de ese mismo año, una imponente y espontánea manifestación formada por muchos millares de mexicanos de todas las clases sociales, recorren las calles céntricas de la capital para protestar por el inaudito atentado cometido el día 14 contra la Reina de los Mexicanos.

Actual imagen en el Altar de la Basílica de Guadalupe, México.

Estudios científicos con resultados inexplicables

  • Estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María han detectado que al acercarles luz, la pupila se contrae, y al retirar la luz, se vuelve a dilatar, tal cual como ocurre en un ojo vivo. Los ojos de la Virgen María han sido examinados por una veintena de oftalmólogos.
  • La imagen está grabada sobre un tejido de ayate hecho con fibra de maguey, parecido a la pita, sin preparar. Es un tejido burdo. La imagen está también en el revés de la tilma.
  • La tela de la imagen, no puede en condiciones normales perdurar más que 20 ó 30 años. De hecho, hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegró después de varias décadas. Mientras tanto, a casi quinientos años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. Se han hecho estudios científicos a este hecho, sin poder descubrirse el origen de la incorruptibilidad de la tela.
  • No se ha descubierto ningún rastro de pintura ordinaria en la tela. De hecho, al acercarse uno a menos de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen. La imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridiscencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas.
  • Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración ni la calidad de pintura que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida. Los científicos de la NASA americana, afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra.
  • Varias veces, a lo largo de los siglos, los hombres han querido alterar el pintado a la tela. Milagrosamente estos agregados han desaparecido, quedando nuevamente el diseño original, con sus colores vivos.
  • En el año 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituye milagrosamente el tejido dañado. Actualmente apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.
  • Uno de los médicos que analizó la tilma colocó su estetoscopio debajo de la cinta que María posee (señal de que está encinta) y encontró latidos que rítmicamente se repiten a 115 pulsaciones por minuto, igual que un bebé que está en el vientre materno. Es el Niño Jesús que está en el Santo Vientre de la Madre de Dios.

Los descubrimientos de la imagen en los ojos de la Virgen María 

  • En en 1929 se descubrió por primera vez un rostro humano en el ojo de la Virgen de Guadalupe por Alfonso Marcué, fotografo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe.
  • En 1951 por Carlos Salinas descubrió la misma imagen mientras observaba con una lupa una fotografía de la Virgen de Guadalupe. La vio reflejada también en el ojo izquierdo, en la misma ubicación en donde se proyectaría en un ojo vivo.
  • Pero en febrero de 1979 el Dr. peruano José Aste culminó con dos años de trabajo intensivo y descubrió lo que hasta ahora ha sido uno de los fenómenos inexplicables más grandes de todos los tiempos ¡los que tenemos fe lo llamamos simplemente un milagro:

Trece figuras humanas se han identificado en un espacio de 8 milímetros de diámetro. Existen dos escenas: la primera se puede distinguir en orden de la imagen: un indio (indígena) sentado, que mira hacia lo alto. El perfil de un hombre anciano con la barba blanca y la cabeza con calvicie avanzada que son las mismas características del Obispo. El traductor de lengua Náhuatl al español que está a la par del obispo: un hombre joven con facciones que denotan asombro, se trata de Juan González, un joven originario de España. Un indio de rasgos marcados, con barba y bigote, lleva un sombrero con forma de cucurucho, de uso corriente entre los indígenas dedicados a las faenas del campo en esa época: abre su propio manto ante el obispo, sin duda Juan Diego. Detrás de Juan Diego: una mujer de raza negra, con ojos penetrantes que mira con asombro, sólo puede verse el busto y la cara. En el extremo derecho de ambas córneas aparece un hombre barbado, con facciones europeas, no identificado: este hombre muestra una actitud contemplativa, su rostro expresa interés y perplejidad, mantiene la mirada hacia el lugar en donde el indígena despliega su tilma.

La segunda escena, mucho mas pequeña que la anterior, en el centro de las pupilas, se trata de una familia indígena compuesta por una mujer, un hombre y algunos niños:

La mujer, parece mirar hacia abajo, cabello con trenzas, sujeto a su espalda se distingue la cabeza de un bebé en rebozo, a la par de la mujer está un hombre con sombrero indígena y enmedio de ellos: un par de niños: niño y niña. Al otro lado o atrás de la mujer con trenza se observa un par de adultos: un hombre y  una mujer: se encuentran de pie.  Este hombre adulto es la única figura que el investigador no ha podido encontrar en ambos ojos de la Virgen, sólo está presente en el derecho. En definitiva, en los ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe está impresa una especie de instantánea de lo que sucedió en el momento en que tuvo lugar el milagro.

Por computadora el Dr. Aste agranda la imagen de la pupila del Obispo, o sea, otras mil veces más: aparece nuevamente la imagen del indio Juan Diego mostrando la Tilma con la Imagen de la Virgen de Guadalupe. Dos veces se retrata la imagen: una vez en los ojos de María, y luego en los ojos del obispo retratados en los ojos de María. O sea que esta imagen se observa en el tamaño de un cuarto de micrón, que es la ¼ parte de un millonésimo de milímetro.

Estas 13 figuras en conjunto nos revelan un mensaje de la Virgen María dirigido a la humanidad: Ante Dios los hombres y mujeres de todas las razas son iguales.

La presencia del grupo familiar en ambos ojos de la Virgen de Guadalupe, en opinión del doctor Aste, son las figuras más importantes de las que se encuentran reflejadas en sus córneas pues están ubicadas en sus pupilas, lo que quiere decir que la Virgen María de Guadalupe tiene a la familia en el centro de su mirada compasiva.

Pudiera ser una invitación a buscar la unidad familiar, a acercarse a Dios en familia, especialmente ahora que la sociedad moderna ha devaluado tanto a la familia.

 ¡Esto hizo que el Doctor Aste Tonsmann no durmiera por varios días maravillado de algo tan increíble!. No es para menos, los milagros deben maravillarnos. En caso contrario, ¿qué sentido tiene que Dios los realice?.

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